La Comisión Europea ha explicado que, en el marco del futuro acuerdo con Tailandia, los sectores “sensibles desde el punto de vista económico, como el del atún, estarán sujetos a modalidades específicas de acceso al mercado, diseñadas cuidadosamente y orientadas a evitar perturbaciones en él”.
Así lo traslada en una contestación dirigida al eurodiputado socialista gallego Nicolás Casares, quien había registrado una pregunta formal sobre el estado de las conversaciones y las posibles consecuencias de este tratado.
En dicha respuesta, subraya Casares, el Ejecutivo comunitario recalca que la meta de las conversaciones es cerrar un pacto comercial “centrado en la sostenibilidad” y que tendrá “debidamente en cuenta las sensabilidades específicas durante las negociaciones”.
Ante este escenario, el representante socialista gallego remarca que se mantendrá “vigilante” para que se respeten los intereses del sector conservero de Galicia, recordando que el país asiático es actualmente el mayor productor mundial de atún en conserva.
Casares celebra el tono de la respuesta y el compromiso expresado por la Comisión, aunque insiste en que el texto definitivo del acuerdo “debe plasmar este compromiso para asegurar condiciones de competencia justa y garantizar la viabilidad de un sector esencial de la economía azul gallega y europea”.
PESCA ILEGAL
En la misma comunicación, según detalla el eurodiputado, la Comisión también se refiere a la reciente aprobación en Tailandia de nueva legislación en materia de protección de los ecosistemas marinos y de fomento de la pesca sostenible.
El Ejecutivo comunitario, indica Casares, admite que esta reforma “podría introducir nuevos riesgos relacionados con la pesca INDNR”, de manera que la Comisión “conserva el derecho a considerar la adopción de medidas similares a las adoptadas en 2015”.
Al mismo tiempo, el socialista gallego recalca la importancia de “mantener la presión” sobre las autoridades tailandesas para evitar “ningún paso atrás en la lucha contra la pesca ilegal”.