Cientos de agricultores marchan en Valladolid para lanzar un SOS y evitar que el granero de España acabe siendo un desierto

Agricultores de Castilla y León se movilizan en Valladolid para denunciar la ruina del cereal, la especulación y exigir ayudas urgentes a todas las administraciones.

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Cientos de agricultores han tomado este jueves las calles de Valladolid en una manifestación con la que han querido lanzar un "SOS", exigir ayudas a todas las administraciones ante la grave coyuntura que atraviesa el campo, reclamar medidas contra la especulación y frenar que "el granero de España" que ha sido históricamente Castilla y León termine convertido en un "desierto".

Los responsables de las organizaciones agrarias Asaja, UCCL, UPA y COAG han explicado que, en unidad de acción, han promovido esta protesta que ha arrancado en la Plaza Zorrilla y ha avanzado por distintas vías del centro de la ciudad hasta llegar a la Delegación del Gobierno y la Consejería de Agricultura, donde han exigido respuestas tanto inmediatas como de fondo.

"De cabeza a la ruina. Soluciones para el campo" era el mensaje de la pancarta que encabezaba la marcha, escoltada por cuatro tractores —uno por cada organización— y acompañada por consignas que reclamaban la dimisión de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y gritos de "Planas, tapón, coge el azadón", dirigidos al ministro de Agricultura, Luis Planas, mientras sonaban petardos durante el recorrido.

En este escenario, el presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, ha alertado de la "ruina" que se cierne sobre el sector a las puertas de la campaña de cereal, con 1,6 millones de hectáreas sembradas, un 20 por ciento menos de lo que era "costumbre", y una producción media que calcula en torno a los 5,5 millones, un 40 por ciento por debajo de la del año anterior.

Dujo ha apuntado como factores decisivos el incremento "vergonzoso" de carburantes y fertilizantes, que está llevando a muchos agricultores a reducir siembras y abonados, con menos labores y menor cosecha, lo que se traducirá, ha dicho, en pérdidas cercanas a los 300 millones de euros en el campo de la Comunidad.

"Trabajando nos arruinamos y esta situación no se puede mantener en el tiempo porque Castilla y León pasa de ser el granero de España a ser un desierto en España", ha subrayado el dirigente de Asaja, que ha avisado de que las protestas no van a detenerse.

En esta línea, ha recordado que si el año pasado lo ingresado por la Política Agrícola Común (PAC) permitió sostener las explotaciones, en esta campaña ese dinero tendrá que destinarse a cubrir los costes de producción. "Y eso sí que ya es la vergüenza, la ruina y la impotencia que este sector tiene", ha lamentado, atribuyendo esta coyuntura a las guerras en Ucrania e Irán, al fuerte encarecimiento de los insumos —fertilizantes que han pasado de 300 euros a 800 euros, gasóleo de 0,80 a 1,30 y 1,40— y a la caída del precio de los cereales por la importación "masiva" desde Ucrania, que ha llevado la tonelada a 190 euros.

Por ello, ha exigido un giro en las políticas productivas de la Unión Europea, de España y de Castilla y León, con el objetivo de reforzar la producción, permitir una mejora en la cotización del cereal y abaratar los costes. Para ello ha reclamado ayudas directas de Bruselas, del Gobierno central —que considera "insuficientes" las aprobadas hasta ahora— y de la Junta.

"La ruina de seguir así está asegurada, el granero de España se acaba y aumenta el desierto por Castilla y León de España", ha reiterado Dujo.

Desesperación en el campo y petición de una ley anti-especulación

El coordinador regional de la Unión de Campesinos de Castilla y León, Jesús Manuel González Palacín, ha descrito una situación "absolutamente desesperada" para el campo, con incrementos de en torno a un 40 por ciento tanto en fertilizantes como en gasóleo, lo que supone unos 40.000 euros más al año para una explotación media de 200 hectáreas de cereal, de modo que las pérdidas serán generalizadas.

Ante este panorama, ha reclamado que "al menos" la Junta iguale las ayudas anunciadas por el Ministerio, que, según ha indicado, podrían superar los 100 millones de euros en Castilla y León.

Asimismo, ha pedido, "a medio plazo", una ley "anti-especulación" porque, ha denunciado, "en todo esto hay gente que está haciendo muy rica" y ha tildado de "obsceno" que las petroleras hayan obtenido más de 300.000 millones desde el inicio de la guerra en Irán. "Mientras nosotros nos arruinamos, otros se hacen ricos", ha afirmado, extendiendo esta crítica también al negocio de los fertilizantes.

En la misma línea, ha reclamado un acuerdo que abarque toda la cadena de valor para impedir operaciones por debajo de los costes de producción. "Necesitamos un compromiso de la industria y de la distribución para que no caiga el sector primario, no podemos permitirnos desmantelar el sector primario por una crisis coyuntural", ha insistido.

Por su parte, el coordinador de COAG Castilla y León, Lorenzo Rivera, ha recordado que en los últimos años se han encadenado tres campañas de sequía y otras tantas con precios bajos que no cubren los gastos, por lo que, a su juicio, ya no se trata de "una crisis más" sino de una "situación crítica". Por ello ha lanzado un "SOS" a la sociedad para que tome conciencia de lo que está ocurriendo.

"Somos los primeros productores de cereales, el granero de España, y probablemente si no se toman medidas drásticas y rápidamente dejaremos de serlo en los próximos dos o tres años", ha advertido Rivera, que ha cifrado las pérdidas del último ejercicio entre maíz y cereales en entre 500 y 600 millones. Aunque el sector ha "resistido", ha reconocido que el escenario actual es ya "preocupante".

Ha explicado que en esta campaña muchos agricultores han optado por el llamado "triple cero", es decir, no aplicar abono o prescindir en numerosos casos de fitosanitarios, lo que recortará la producción en torno a un 30 por ciento. Por ello ha reclamado ayudas a todas las administraciones, a las que ha avisado de que no basta con una sola medida, sino que hacen falta "varias", y ha reprochado al Gobierno que no haya atendido sus propuestas.

Exigen más implicación de la Junta y del Gobierno central

Además de la prórroga de las ayudas estatales, Rivera ha reclamado que la Junta las complemente, ya que "no ha puesto nada todavía sobre la mesa", y que desde la Consejería de Agricultura se articulen también apoyos directos.

"Esta situación la podemos arreglar coyunturalmente con ayudas, pero si no arreglamos de una manera estructural el problema, esto no tiene solución", ha concluido.

En paralelo, el coordinador de UPA Castilla y León, Aurelio González, ha explicado que han acudido a la protesta "no por gusto" sino "por obligación", una actitud que, a su juicio, deberían compartir todos los agricultores de la Comunidad "porque el corazón de Castilla y León son sus cereales, son sus campos de cereales, y eso hay que defenderlo".

González ha señalado que, ante la falta de rentabilidad, se movilizan para "salvar" las explotaciones agrícolas y ganaderas y, tras recordar al Ejecutivo central que las ayudas son "escasas e insuficientes" y deben ampliarse, ha reprochado al Gobierno autonómico que continúe en funciones y no esté cumpliendo con sus responsabilidades.

"Nos ha dejado abandonados y no ha puesto todavía ni una promesa de una ayuda para el campo de Castilla y León con la importancia que tiene este campo", ha denunciado el responsable de UPA, quien ha recordado que las comunidades autónomas perciben una parte del impuesto de hidrocarburos y del IVA, por lo que ingresan lo mismo que el Estado pero, a su juicio, no contribuyen en la misma medida.

"Por eso reclamamos que este Gobierno en funciones, que termine ya de estar en funciones y que empiece a tomar las riendas y ponga ayudas", ha reiterado, al tiempo que ha advertido de que estas no bastarán si no se actúa sobre el origen del problema, que pasa por "intervenir" los precios de los abonos o fijar un gasóleo social, que ha precisado que no utilizan para irse "en coche de vacaciones" sino para "trabajar" y "producir alimentos".

"Estamos aquí porque nos lo obliga nuestras raíces. Nosotros somos hijos de agricultores, nietos de agricultores. Las tierras que nos han dejado nuestros padres no podemos consentir que queden abandonadas", ha concluido, subrayando el carácter emocional y de arraigo que también está detrás de la protesta.