Coca-Cola define la fábrica que la compañía gestiona entre Martorelles y Montornès del Vallès (Barcelona) desde hace dos décadas como una pieza estratégica para el tejido industrial catalán, además de un motor productivo y un ejemplo del vínculo de la multinacional con el territorio.
En esta línea, el director comercial del área este de la empresa, José Antonio Gómez, ha subrayado que el vigésimo aniversario en Catalunya supone celebrar veinte años de crecimiento conjunto con la comunidad catalana: “Esta planta no es solo un motor industrial sino el reflejo de nuestro profundo arraigo y compromiso con el desarrollo económico, social y medioambiental del territorio”.
“Es un orgullo liderar, desde Catalunya, proyectos de innovación para toda Europa, y miramos al futuro con la convicción de seguir contribuyendo a la prosperidad y competitividad del territorio”, ha añadido.
En cuanto al esfuerzo inversor, la factoría, que ocupa 500.000 metros cuadrados de superficie total, con más de 130.000 metros cuadrados edificados y una plantilla de 350 trabajadores, suma desde 2019 una inversión superior a 73 millones de euros.
Impacto económico y social en Catalunya
La presencia de Coca-Cola en Catalunya genera 1.003 millones de euros de valor añadido en la economía catalana, lo que equivale al 0,33% del Producto Interior Bruto (PIB), según el “Estudio de Impacto Socioeconómico” elaborado por la consultora internacional Steward Redqueen y difundido por la compañía.
El mismo informe pone de relieve, además, la creación de 15.600 empleos, junto con una cadena de valor que da soporte a más de 45.000 clientes en la región.