Confirman un caso de enfermedad de Aujeszky en un perro tras una montería en Los Corrales de Buelna

Cantabria confirma un caso de enfermedad de Aujeszky en un perro de montería y refuerza las medidas de prevención para cazadores y rehalas.

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Confirman un caso de enfermedad de Aujeszky en un perro tras una montería en Los Corrales de Buelna

Confirman un caso de enfermedad de Aujeszky en un perro tras una montería en Los Corrales de Buelna

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El Gobierno de Cantabria, a través de la Consejería de Desarrollo Rural y en colaboración con el Servicio de Sanidad Animal, ha ratificado un caso de enfermedad de Aujeszky en un perro que tomó parte en una montería celebrada en la zona de Los Corrales de Buelna.

La confirmación se produce tras detectarse un vínculo epidemiológico con jabalíes infectados en ese mismo entorno, de acuerdo con los datos obtenidos por el programa de vigilancia de enfermedades en fauna silvestre.

Por este motivo, y en coordinación con la Federación Cántabra de Caza y el Colegio Oficial de Veterinarios, la Consejería ha remitido el protocolo y las medidas preventivas para frenar la expansión de esta enfermedad no zoonósica. Esta información también está disponible en las Oficinas Comarcales Agrarias, según ha señalado el Ejecutivo autonómico en un comunicado.

La enfermedad de Aujeszky, considerada endémica en la población de jabalíes, está causada por un herpesvirus con una elevada letalidad en perros, sin tratamiento eficaz y con una evolución clínica muy rápida hacia la muerte.

Aunque su aparición es poco frecuente, supone una amenaza importante para los perros de rehala durante las jornadas de caza, y puede afectar igualmente a los gatos.

La principal fuente de infección en estos animales son los jabalíes portadores del virus, que a menudo no presentan signos aparentes, lo que complica la detección del peligro.

El contagio se produce sobre todo en monterías y batidas, cuando los perros tienen un alto grado de exposición al contacto directo con jabalíes heridos o recién abatidos.

El riesgo aumenta de forma notable si los perros consumen carne o vísceras crudas de jabalí, incluso cuando el animal parezca estar sano.

Medidas de prevención y bioseguridad

El Gobierno regional subraya que es “esencial” aplicar medidas “estrictas” de prevención para evitar la difusión de la enfermedad de Aujeszky.

Como primera medida, se debe impedir que los perros ingieran carne, vísceras, sangre o cualquier resto crudo de jabalí, con independencia de que el animal no muestre síntomas.

En caso de utilizar carne de jabalí para alimentar a los perros, esta tendrá que cocinarse completamente, alcanzando temperaturas superiores a 70 grados centígrados durante, al menos, 30-60 minutos, a fin de asegurar la inactivación del virus.

Del mismo modo, es “crucial” guardar los restos de evisceración en lugares donde los perros no puedan acceder, ya sea en contenedores cerrados o en recintos separados.

Durante las monterías y batidas, se recomienda adoptar medidas para reducir al mínimo el contacto directo de los perros con los jabalíes heridos o recién cazados, retirando las piezas con rapidez de las zonas de movimiento de los animales para evitar que las muerdan o las arrastren.

Para manipular los jabalíes abatidos se aconseja el uso de cuerdas, ganchos u otros dispositivos mecánicos, evitando así el contacto directo de los perros con los cadáveres.

Además, los puntos de carga y despiece deben situarse a suficiente distancia de las perreras o áreas donde se encuentren los perros, de forma que no puedan acceder a suelos manchados de sangre o restos de caza.

En materia de bioseguridad en perreras y en el transporte, se considera prioritario mantener las instalaciones limpias y desinfectadas, sin restos de caza como huesos, pieles o trofeos al alcance de los animales.

Los remolques y jaulas empleados para el traslado de los perros deben limpiarse y desinfectarse tras cada montería, especialmente si han estado en zonas de caza de jabalí.

También se indica la necesidad de controlar “estrictamente” la incorporación de perros nuevos a las rehalas, comprobando su historial de caza y origen, y sometiéndolos a seguimiento veterinario tras su entrada para detectar posibles signos de la enfermedad.

El Ejecutivo autonómico insiste en que la vigilancia y la respuesta rápida ante cualquier síntoma sospechoso son fundamentales.

Cazadores, rehaleros y veterinarios deben recibir formación para identificar los signos clínicos de la enfermedad de Aujeszky, como prurito intenso, nerviosismo, alteraciones neurológicas y muerte rápida.

Si se sospecha que un perro ha estado en contacto con un jabalí infectado, se debe acudir de inmediato al veterinario, aislar al animal y comunicar la sospecha al Servicio de Sanidad Animal, siguiendo los protocolos establecidos.

El veterinario debe descartar en primer lugar otras patologías, como la rabia, antes de emitir un diagnóstico definitivo de enfermedad de Aujeszky.