El temporal amenaza con recortar en 36.000 toneladas la producción de aceite en la provincia de Granada

El temporal en Granada podría dejar sin recoger hasta 36.000 toneladas de aceite de oliva y causar graves daños en espárrago, cereal, almendro y aguacate.

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La cadena de borrascas que ha azotado en las últimas semanas el campo granadino se traducirá en importantes pérdidas, cuya valoración económica definitiva no se conocerá hasta que mejore la situación meteorológica, previsiblemente a partir de la próxima semana. Los productores señalan especialmente al olivar como el cultivo más castigado por las lluvias y el viento, tanto por sus características como por la fase de la campaña en la que ha llegado el temporal, con un posible recorte equivalente a unas 36.000 toneladas de aceite de oliva.

Consultado por Europa Press, el secretario general de Asaja en Granada, Manuel del Pino, ha indicado que la previsión inicial de cosecha para esta campaña en la provincia rondaba las 120.000 toneladas de aceite. Con la irrupción del temporal, quedaba aún en el árbol en torno a un 30 por ciento de la aceituna, una parte de la producción que, a falta de una revisión pormenorizada de las fincas, podría darse por perdida.

Ese porcentaje se traduciría en unas 36.000 toneladas y, tomando como referencia un precio de cuatro euros por litro, el impacto económico podría acercarse a los 144 millones de euros. En cualquier caso, Del Pino ha subrayado que hay “que esperar a que pase todo el temporal y la gente pueda acceder a las parcelas y ver si quedan aceitunas en los árboles” y comprobar si, en ese escenario, es posible recogerlas o si hay fruto en el suelo susceptible de ser recuperado.

Si finalmente el daño se quedara en torno al 20 por ciento “pues mejor”, ha apuntado el responsable de Asaja, reflejando la incertidumbre que viven en estos momentos los agricultores, con un efecto todavía “imposible de calcular” en comarcas productoras como los Montes, Loja, Montefrío o Alhama de Granada. La recolección se encontraba ya en su tramo final, después de que se haya ido “produciendo conforme podían los agricultores”, ha recordado Del Pino, aludiendo también al problema añadido de la falta de mano de obra que arrastra el sector.

Frente a un perjuicio que en el olivar puede tener un componente más estructural, y a la espera de que remita el temporal con el paso de la borrasca “Nils” esta semana, en otros cultivos como el almendro o el cereal el daño “no será generalizado”. La almendra se encuentra ahora “en parada biológica”, en pleno invierno, antes de iniciar la floración con la llegada de la primavera.

En el caso del almendro, los efectos podrían manifestarse más adelante, en abril o mayo, cuando se vaya formando el fruto, con la aparición de humedades, hongos o plagas, según el grado de encharcamiento de los suelos o la posible pérdida de plantaciones jóvenes que hubiera que reponer. Hay “preocupación”, pero también la necesidad de “esperar un tiempo a ver cómo se comporta” este cultivo en la provincia.

Respecto al cereal, sembrado hace un par de meses, desde Asaja advierten de que parte de la producción podría verse comprometida si los encharcamientos se prolongan durante demasiado tiempo.

Este martes, el delegado del Gobierno andaluz en Granada, Antonio Granados, avanzó que, de forma global, las estimaciones preliminares sitúan las pérdidas en los cultivos entre el 35 y el 55 por ciento, según la comarca, una valoración que coincide con el diagnóstico que realizan tanto los productores como los técnicos de las Oficinas Comarcales Agrarias.

En la provincia genera especial inquietud la situación del espárrago, ya que el temporal ha afectado a parcelas con la producción ya implantada, sobre todo en áreas como Loja, donde los daños podrían repercutir no solo en la campaña actual, sino también en la siguiente, con Huétor Tájar como ejemplo más representativo.

Del Pino admite que en el espárrago el sector puede sufrir un “varapalo importante” justo en el momento en que iba a arrancar la campaña en Granada, que tradicionalmente se adelanta en febrero a otros territorios, con las ventajas que ello conlleva en precios y posicionamiento en los mercados. Según el primer balance que Asaja ha trasladado a Europa Press, se observan tres situaciones: hay “parcelas encharcadas” en las que “no se sabe si el fruto va a salir o no”.

En otras explotaciones está pendiente determinar si la planta deberá “arrancarse” y ser sustituida para la próxima campaña. Y existen también fincas donde, “aún sin tener encharcamientos”, el acceso resulta imposible por el deterioro de caminos y vías rurales.

Daños en el aguacate en la Costa Tropical

En el ámbito de los cultivos subtropicales, la principal preocupación se centra en el aguacate en la Costa Tropical, donde alrededor de un 20 por ciento de la producción podría haberse visto afectada, según ha añadido Del Pino. Se trata de un cultivo de larga duración, ya que el fruto permanece en el árbol hasta su recolección, que puede alargarse hasta el verano.

No obstante, será necesario evaluar la posible caída de ramas o de frutos al suelo. En este caso, el cultivo “ha tenido problema no tanto por la lluvia sino por el viento”, en un contexto en el que las campañas del mango y la chirimoya se consideran en líneas generales concluidas, han precisado desde Asaja.