Coincidiendo con el Día Mundial de las Abejas, Endesa ha puesto el foco en que el itinerario de la “Miel Solar” tiene su punto de partida en Andalucía, cuna de este proyecto que se despliega de sur a norte por distintos enclaves de la península, y que pone de manifiesto la variedad de paisajes y producciones apícolas que se desarrollan junto a sus instalaciones renovables.
Según ha señalado Endesa en una nota, Andalucía fue el lugar donde comenzó la “Miel Solar” con la puesta en marcha, en 2019, del primer apiario solar de la compañía en la planta fotovoltaica de Las Corchas, en Carmona (Sevilla). Loramiel en Sevilla, Alberto Vergara en Cuenca, Casa Do Mel en A Coruña, Apicultura La Cerrada en Teruel y José Ramón Figueiras en Badajoz son los apicultores que producen la primera “Miel Solar”, ya que sus colmenas se sitúan bajo paneles solares de plantas renovables de Endesa.
En Sevilla, en los emplazamientos de Las Corchas y Los Naranjos, el proyecto Loramiel se ha convertido en uno de los ejemplos más destacados de esta propuesta. Impulsado por Juan Ignacio, apicultor de quinta generación, su labor está asociada a los primeros pasos en el reconocimiento de la apicultura integrada en plantas fotovoltaicas, un proceso que arrancó en 2019 y que desembocaría años más tarde en la marca “Miel Solar, energía de Endesa”.
Más al norte, en Extremadura, en el clúster de Brovales (Badajoz), la tradición apícola se mantiene viva gracias a José Ramón Figueiras. En este entorno, vinculado a cinco plantas solares, se obtiene una miel de encina, de tonalidad oscura y sabor potente, con un alto contenido en minerales y antioxidantes, muy ligada al paisaje de dehesa.
En la zona centro-este, en la provincia de Cuenca, en el entorno de las plantas Minglanilla I y II, desarrolla su actividad Alberto Vergara, también de quinta generación de apicultores. En este mosaico de sotobosque mediterráneo y cultivos se elabora miel monofloral de romero, una de las más representativas por su perfil organoléptico y sus propiedades. Siguiendo hacia el norte, en Teruel, la planta fotovoltaica de Sedeis --ubicada sobre los terrenos de la antigua central térmica de Andorra-- alberga la producción de miel monofloral de tomillo, reconocible por su intenso aroma y sus cualidades digestivas y antisépticas.
El recorrido finaliza en el noroeste, en el Complejo Minero-Eléctrico de As Pontes (A Coruña), donde la asociación Casa do Mel trabaja en su actividad sobre suelos restaurados. En este espacio se obtienen diferentes tipos de miel, como la de brezo, castaño, zarzamora o mielato de roble, todas ellas ligadas a un paisaje en proceso de regeneración. Junto a las instalaciones de apiarios solares, Endesa mantiene la colaboración con los apicultores del entorno de sus plantas, con el objetivo de impulsar y dar visibilidad a los productos locales.
Un ejemplo es Miel Agustín, en Teba (Málaga), en el entorno de las plantas fotovoltaicas La Vega I y II, que desarrolla una producción “especialmente diversa” asociada al paisaje mediterráneo. Allí, una familia de apicultores con más de 30 años de trayectoria elabora mieles monoflorales como la de cilantro, de carácter aromático y especiado, y la de azahar, de matiz más suave y floral, ambas procedentes de cultivos típicos de la zona y reflejo de la evolución de la apicultura en el territorio.
También en el altiplano de Murcia, donde se ubica la planta fotovoltaica Balbona, la tradición apícola se mantiene. Pedro Chinchilla, al frente de la empresa familiar Los Panales de Chinchilla, suma más de cuarenta años de experiencia. En este enclave se produce una miel cruda de romero, sin calentar ni filtrar, lo que permite conservar intactas sus propiedades y su contenido en polen y nutrientes.
Transición energética con impacto positivo
La red de apiarios solares de Endesa pone de manifiesto que la transición energética puede generar un impacto positivo que va más allá de la mera generación de electricidad, al contribuir a la protección de los polinizadores --esenciales para los ecosistemas y la agricultura-- y al impulso socioeconómico de las áreas rurales.
Estos proyectos favorecen, además, la cooperación con apicultores del entorno, abren nuevas vías de actividad económica en el sector primario y refuerzan el compromiso de Endesa con la sostenibilidad, la innovación y el desarrollo del territorio.
La iniciativa se completa con propuestas divulgativas como catas de miel y jornadas de sensibilización, que acercan al público el valor de la biodiversidad y destacan la importancia de las abejas en el equilibrio ambiental. De este modo, la “Miel solar de Endesa” se erige en un símbolo “tangible” de cómo la energía del futuro puede convivir con la naturaleza y fortalecer el sector primario, generando valor compartido para las comunidades locales.