La clóchina valenciana ha dado el pistoletazo de salida a su campaña 2026, que se prolongará hasta finales de agosto, con previsiones de incremento de producción y “en muy buenas condiciones” gracias a las abundantes lluvias de los últimos meses, que han aportado gran cantidad de alimento a este molusco bivalvo.
“Durante todo el invierno, la gente ha estado comiendo otros productos y está esperando a que esto esté en el mercado”, ha manifestado el presidente de la Agrupación de Clochineros del Puerto de València, José Luís Peiró, en declaraciones a Europa Press Televisión en el arranque de la temporada de la clóchina valenciana.
El sector calcula que la producción de esta temporada se situará en torno a las 1.200 toneladas, lo que implicaría un repunte de aproximadamente un 5% respecto al año pasado. “Pero no nos dejan poner más bateas. El Puerto no tiene más sitio y hay que aprovechar esto como sea. Los valencianos tenemos con el tema del agua el aprovechamiento del goteo a goteo y aquí los clochineros explotan al máximo la capacidad de todas nuestras bateas”, ha remarcado Peiró.
Según ha explicado, en esta campaña la clóchina se encuentra “en muy buenas condiciones” porque ha llovido mucho y esa agua, “bien por los ríos o por los desagües”, aporta una gran cantidad de nutrientes para el cultivo.
En cuanto al inicio de la temporada de este producto estacional, que tradicionalmente arranca a finales de marzo, el presidente de los clochineros ha señalado que se ha ido adelantando, “quieras o no”, debido al cambio climático: “Las especies se van aclimatando a esto y entonces se van adelantando, y también se planta un poquito antes”.
El trabajo previo comienza aproximadamente a finales de septiembre, cuando se adquiere la semilla en Italia, “muy pequeñita”, ya preparada en cuerdas que se cuelgan en las bateas. En los meses siguientes, los productores vigilan su desarrollo y, entre enero y febrero, se procede a eliminar los restos de algas. Después, a finales de marzo, se empiezan a recoger las clóchinas y se trasladan a la depuradora durante 12 horas.
Del mar a la depuradora y al consumidor
La depuradora de la Agrupación de Clochineros del Puerto de València puede procesar hasta 60.000 kilos diarios. A partir de ahí, según las necesidades de cada cliente, el producto se envasa en la tradicional malla, con la clóchina ya limpia y “directo para guisar”, o en bandeja.
Este segundo formato, muy demandado este año, mantiene el mismo peso que la malla y está pensado para quienes “va con prisas”. “No huele, no mancha y dura siete días porque tiene un 85% de oxígeno y dentro y permite un poco alargar su consumo”, ha apuntado el representante de los clochineros.
Peiró considera que este sistema puede resultar especialmente ventajoso para la hostelería, ya que los restaurantes compran grandes cantidades y necesitan conservarlas en buen estado varios días. “Pueden pasar el fin de semana y el lunes y martes tener un buen servicio sin sufrir el producto”, ha ilustrado, subrayando que el envasado no altera el sabor de este bivalvo.
Lo que “más afecta” al desarrollo de la clóchina valenciana es la lluvia, que favorece su crecimiento, aunque también resulta determinante la salinidad del Golfo de València: “No recibe agua dulce, es toda agua salada y eso le da un buqué distinto al resto”.
Un clásico del aperitivo valenciano
“La clóchina de Valencia es un aperitivo en casi todos los domicilios valencianos del fin de semana. Normalmente, la gente lo guisa al vapor con unos ajos, un poquito de aceite y poco más, algo de limón y ya está”, ha detallado Peiró, aunque también “hay quien le añade algo de pimienta negra por cambiar alguna vez”.
La implantación de la cría de clóchina en València se remonta al siglo XIX, cuando se instalaron en el Puerto las primeras bateas clochineras, verdaderas embarcaciones fijadas al fondo y adaptadas con una cubierta específica. En la actualidad, existe una veintena de bateas equipadas con sistemas modernos para la extracción y limpieza del producto.
La clóchina valenciana se distingue del mejillón por su tamaño más reducido, un color más claro y un sabor más intenso. Desde el punto de vista nutricional, destaca por su contenido en vitaminas, calcio, hierro, potasio, fósforo, magnesio y omega 3.