La Denominación de Origen Protegida (DOP) Binissalem ha introducido una modificación en su pliego de condiciones para autorizar el uso de tres nuevas variedades de uva en sus vinos: esperó de gall, giró negro y fogoneu.
Según ha detallado la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural en una nota informativa, se trata de variedades autóctonas con presencia documentada en la comarca desde el siglo XIX y con un profundo arraigo histórico en el área de producción.
Aunque a partir de los años ochenta del siglo pasado su cultivo se redujo por la expansión de variedades foráneas, en los últimos años se ha trabajado para recuperar estas uvas, así como para impulsar la producción y venta de vinos monovarietales elaborados exclusivamente con ellas.
Diversas investigaciones científicas han confirmado que estas variedades locales intensifican el carácter afrutado de los vinos —uno de los elementos distintivos de los vinos amparados por la DOP Binissalem— y contribuyen a incrementar la acidez natural. Este último aspecto resulta especialmente importante para mitigar, al menos en parte, los efectos adversos del cambio climático sobre los parámetros de equilibrio del vino.
La revisión del pliego, que se ha publicado este sábado en el Boletín Oficial de Baleares (BOIB), incorpora además la regulación de la mención facultativa “vinyet” en el etiquetado.
Esta expresión tradicional de la zona alude a pequeñas parcelas de viña, por lo general antiguas, donde predominan las variedades locales. En la actualidad, cerca del 90% de las fincas plantadas con variedades autóctonas y moscatel superan los 20 años de edad y tienen una superficie inferior a dos hectáreas.
Para reforzar el prestigio de los vinos de la DOP Binissalem, el pliego fija condiciones concretas para poder utilizar la mención “vinyet”: una edad mínima de las cepas, un porcentaje elevado de variedades locales, vendimia manual, rendimientos inferiores a los máximos generales de la DO y una reducción del límite permitido de dióxido de azufre.
Otra novedad relevante es la regulación de la indicación “unidad geográfica menor [municipio]” en las etiquetas. Los municipios que forman parte de la DOP Binissalem —Binissalem, Consell, Santa Maria del Camí, Sencelles y Santa Eugènia— han sido determinantes en la construcción de su identidad vitivinícola y sus nombres se emplean de forma habitual en acciones de promoción, enoturismo y comunicación.
Con la nueva norma, será posible señalar en la etiqueta el municipio de procedencia de la uva, siempre que al menos el 85% de la misma provenga de ese término municipal y que el vino se elabore en una bodega inscrita en dicho municipio.
El uso de fórmulas tradicionales como “vino de la villa de...”, ha explicado la Conselleria, permitirá reforzar la asociación del vino con su origen concreto y aportará mayor transparencia a quien lo consume.
El pliego de condiciones también actualiza las descripciones sensoriales de los vinos protegidos, de manera que queden vinculadas a descriptores que puedan evaluarse mediante métodos científicos.
Esta revisión se ajusta a la evolución del perfil de los vinos de la DO: cuando se redactaron las primeras descripciones predominaban los vinos elaborados con variedades foráneas, mientras que en la actualidad se ha incrementado de forma notable la producción de vinos obtenidos exclusivamente a partir de variedades locales.
Todos estos cambios, ha remarcado el departamento que encabeza el conseller Joan Simonet, responden a una petición del Consejo Regulador de la DO y cuentan con el respaldo de criterios técnicos y científicos. El propósito principal es adecuar la normativa a la realidad actual del sector vitivinícola, reforzar el vínculo de los vinos con su territorio y ofrecer una información más completa al consumidor.
“Con esta modificación, la DOP Binissalem da un paso adelante para reforzar la calidad, la diferenciación y la identidad territorial de sus vinos, y se alinea la normativa con la realidad productiva actual y con las expectativas de un consumidor cada vez más exigente e informado”, ha destacado el director general de Calidad Agroalimentaria y Producto Local, Joan Llabrés.