La segunda edición de la Feria Agroalimentaria de La Almunia, que tendrá lugar del 16 al 18 de abril, crece en espacio expositivo y se marca como meta rebasar los 5.000 asistentes profesionales, impulsada por los buenos resultados de su estreno.
De acuerdo con la organización, esta cita de carácter bienal se ha consolidado como la segunda feria agrícola de mayor relevancia en Aragón, únicamente por detrás de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA) de Zaragoza, y convierte durante tres días a la capital de Valdejalón en “un centro neurálgico de negocios e innovación tecnológica para el sector de la fruta de hueso”.
En esta nueva convocatoria, el certamen ha duplicado la superficie cubierta con la incorporación de un pabellón adicional, hasta alcanzar los 2.500 metros cuadrados de exposición interior, a los que se añaden más de 10.000 metros cuadrados habilitados en el área exterior.
Pocos días antes de la apertura, el recinto al aire libre destinado a maquinaria agrícola roza ya el lleno, con un 95% de ocupación, mientras que la zona interior se sitúa en torno al 80% de su capacidad.
Fiel a su enfoque eminentemente técnico, la feria mantiene un filtro riguroso para participar: el 100% de los más de 200 expositores y marcas presentes proceden exclusivamente del ámbito hortofrutícola.
El concejal de Agricultura, Ganadería y Agua, Alejandro Aísa, ha subrayado que “La Almunia demandaba una feria referente y la apuesta del Ayuntamiento es decidida”, con el propósito de que se convierta en “el motor para expandir globalmente los negocios” de la zona. “Vamos juntos por un desarrollo sostenible y la propagación del conocimiento”, ha concluido.
El evento se marca un doble reto: reforzar el tejido empresarial de la comarca y atraer a más de 5.000 profesionales, con la vista puesta en mejorar las cifras registradas en la primera edición.
Programa técnico y retos del sector
La agenda de contenidos se centrará en propuestas prácticas para los desafíos actuales del campo, como el aclareo químico en melocotón y nectarina, la reducción del impacto del encarecimiento energético, la optimización del riego, el control horario, las estrategias de adaptación al cambio climático, los parámetros que permiten maximizar la calidad de la fruta, las claves para acceder al mercado internacional o la aplicación de sensores para el riego de precisión.