Más de 660 barcos recreativos y 80 pescadores submarinos operan en la reserva marina de la Bahía de Palma

La Bahía de Palma registra más biomasa de peces, proyectos científicos punteros y una actividad recreativa y profesional cada vez más controlada.

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Más de 660 barcos recreativos y 80 pescadores submarinos operan en la reserva marina de la Bahía de Palma

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En la reserva marina de la Bahía de Palma constan inscritas 663 embarcaciones dedicadas a la pesca recreativa y 80 pescadores submarinos, aunque la Conselleria subraya que su actividad efectiva es “muy reducida”.

Estos datos se han dado a conocer en la reunión de la Comisión de Seguimiento de la Reserva Marina de la Bahía de Palma, celebrada este martes en el Club Náutico de s'Arenal.

Al encuentro han asistido representantes del Govern, del Consell de Mallorca, del Ayuntamiento de Llucmajor, de la Cofradía de Pescadores de Palma, de la Federación Balear de Cofradías de Pescadores, de centros de buceo, clubes náuticos, del Centro Oceanográfico de Baleares (IEO) y del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados de Baleares (Imedea).

Según ha detallado en una nota la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, durante la sesión se han expuesto los datos más recientes sobre las actividades reguladas dentro de la reserva.

Actividad pesquera y buceo en la Bahía de Palma

Respecto a la flota profesional, en la Bahía de Palma faenan principalmente embarcaciones artesanales que concentran su esfuerzo entre enero y abril, enfocadas a la captura de chanquete; el resto del año prácticamente no se registra actividad.

En el ámbito recreativo, figuran registradas seiscientas 663 embarcaciones y 80 pescadores submarinos, pero la actividad real es “muy reducida”. En paralelo, en 2025 se contabilizaron 2.700 inmersiones de buceo, con una evolución al alza moderada ejercicio tras ejercicio.

Durante la reunión también se han presentado los resultados de la última campaña de seguimiento de las poblaciones de peces comerciales, realizada en abril de 2022.

La Bahía de Palma se describe como una zona “muy oligotrófica y sin zonas rocosas”, lo que limita de forma notable la biomasa potencial máxima, situada en 2,7 kilos por 250 metros cuadrados.

Con todo, la biomasa de peces comerciales registrada en 2022 triplica la del primer censo, efectuado en mayo de 2000, cuando se situaba en 1,8 kg/250 m2.

“Los datos confirman que las reservas marinas funcionan: hay más peces y de mayor tamaño. Esto se traduce en una mejora directa de la sostenibilidad de la pesca artesanal”, ha destacado el director general de Pesca, Antoni M. Grau.

Reproducción de rayas y tiburones y nuevos proyectos científicos

En la sesión se han dado a conocer igualmente los resultados de dos proyectos científicos vinculados a la reserva marina. El primero, desarrollado por el Imedea, ha permitido identificar la Bahía de Palma como un área de reproducción de elasmobranquios, en concreto rayas y tiburones.

Gracias a la telemetría acústica, el equipo investigador ha podido seguir los desplazamientos de los ejemplares y definir sus patrones migratorios. Se ha comprobado que numerosas especies recorren la costa de Mallorca y retornan cada primavera a enclaves específicos, como el cabo Enderrocat, para reproducirse.

El segundo proyecto, también impulsado por el Imedea, se centra en la creación de un sistema innovador basado en inteligencia artificial capaz de estimar de forma automática el tamaño de los peces a partir de imágenes de capturas recreativas.

Este sistema, validado con la colaboración de pescadores voluntarios mediante el diario de pesca recreativa, tiene como objetivo perfeccionar la calidad de la información pesquera disponible.

De forma paralela, los trabajos realizados en la reserva marina de la Bahía de Palma constatan que este espacio, fundamental para la pesca del raor, genera rendimientos superiores (unos 23 por pescador y jornada) al nivel que los propios pescadores consideran óptimo (18).

Ajustes de límites de la reserva y participación del sector

La comisión también ha abordado la situación del límite occidental de la reserva, definido en 1982 con un sistema cartográfico y batimétrico actualmente desfasado. La Conselleria tiene previsto tramitar una propuesta de modificación para actualizar ese límite, sustituyendo la batimetría por líneas rectas sobre el trazado vigente.

La reunión ha concluido con un intercambio de puntos de vista y sugerencias entre las entidades presentes. “Es importante que la gestión de las reservas marinas cuente con la opinión y el apoyo de las entidades y de los profesionales vinculados al mundo de la pesca”, ha remarcado Grau.