Miguel Sánchez Romera presenta La neurogastronomía: Después de lo que comemos, somos

Miguel Sánchez-Romera explora en su libro cómo la comida moldea cerebro, sentidos, memoria y forma de vida a través de la neurogastronomía.

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El neurólogo y chef Miguel Sánchez-Romera acaba de lanzar el libro “La neurogastronomía. El universo cerebro-cocina” (Planeta Gastro), en el que explora cómo se entrelazan la alimentación, el cerebro y la memoria emocional a través de los cinco sentidos, que compara con una orquesta en plena ejecución. “No solamente somos lo que comemos. Después de lo que comemos, somos”, señala en una conversación con Europa Press.

“Cuando escogemos una forma de comer, escogemos una forma de vida”, recalca el autor, profesor de ciencia y tecnología de los alimentos, nacido en Argentina y que en 1966 puso en marcha el restaurante “L'Esguard” en Sant Andreu de Llavaneres (Barcelona).

Reconoce que la sociedad actual vive acelerada, aunque insiste en que nuestro reloj biológico reclama necesidades básicas que cualquier persona puede percibir. Explica que “si necesitas energía, el cuerpo de dirá que consumas hidratos de carbono. Si estás creciendo, proteínas. Si no haces las cosas bien y el sistema inmunológico falla, te pedirá vitaminas. La decisión para vivir de una manera es nuestra”.

Atención, sentidos y memoria

Bajo el epígrafe “EL MUNDO SE COME A SÍ MISMO”, advierte de que “los niveles de atención son bajos, pero es que además, están influidos por tendencias, por otros tipos de vida; el mundo se come a sí mismo”.

En la obra sostiene que los cinco sentidos actúan como una orquesta en continuo funcionamiento, incluso cuando no se está comiendo, y subraya que el olfato es “el más veloz y eficaz”, por encima de la vista.

“Los cinco sentidos emiten una percepción; si la coges, se transforma en una sensación y ésta es subjetiva. Está asociado a las emociones personales”, apunta Sánchez Romera, que defiende que estos mecanismos pueden entrenarse.

Afirma además que “el 25% de la población tiene una capacidad que no conoce de sus cinco sentidos. El problema es que no lo ejercitan. Uno coloca los recuerdos en un cajón y, si no tiene necesidad, no los saca”.

En el libro detalla igualmente que el placer que produce comer activa en el cerebro las mismas áreas que la música, las religiones, el sexo o las drogas.

Formado también en Bellas Artes, el neurólogo dio el salto a la cocina entendida “no tanto como un arte, sino como una expresión artística”, y ha impulsado restaurantes en ciudades como Nueva York, Yokohama o Caracas.

Dieta mediterránea y cocina china

Sobre los modelos alimentarios, sostiene que la dieta mediterránea es “indudablemente saludable permite consumir pescado, verduras, fruta, aceite,... pero que también implica una actitud social como compartir o celebrar”.

No obstante, considera que “la cocina más inteligente es la china, donde se cocinan al momento productos frescos y de la zona, en un país con 1.400 millones de personas”, y recuerda que, pese al prestigio internacional de la gastronomía japonesa, a la que ve como muy sana, en realidad la interpreta como una prolongación de la tradición culinaria china.