¿Por qué Europa y España ponen el foco en la producción de fertilizantes?

El próximo martes la Comisión Europea presentará un Plan de Acción para estos productos que los agricultores ya consideran insuficiente

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La alimentación de la mitad de la población mundial depende de los fertilizantes minerales sintéticos.
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Como si fueran tres boas, la situación energética, la geopolítica y las medidas ambientales han ido estrangulando, poco a poco, a los productores europeos de fertilizantes, quienes para fabricarlos dependen de las materias primas de otros países como Argelia, Egipto Marruecos, Rusia y China.

El ataque de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, con el consecuente incremento del precio de la energía, paralizó la fabricación de varias plantas de fertilizantes europeas. Aunque la situación se estabilizó, el año pasado Bruselas decidió imponer nuevos aranceles a los fertilizantes procedentes de Rusia y Bielorrusia con el doble objetivo: por una parte reducir la dependencia europea de estos países, y por otra, limitar la capacidad rusa para financiar su guerra con Ucrania.

En enero de 2026 se puso en funcionamiento un arancel verde o ambiental conocido como CBAM (en Español es el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono) con el que se pretende impulsar la descarbonización en el mundo a base de que los productores de abonos de terceros países, al entrar en Europa, paguen una tasa que equipare su producción (más económica y menos condicionada) con la de los fabricantes europeos.

En este sentido, a principios de año, la situación de los fertilizantes en Europa ya era compleja, lo que le llevó al comisario europeo de Comercio, Comisario Šefčovič, a afirmar que "aunque los precios se han estabilizado, los costes de los fertilizantes siguen siendo alrededor de un 60% más altos que en 2020. Esto simplemente no es sostenible". Por ello, la Comisión Europea va a presentar el 19 de mayo un Plan de Acción para los Fertilizantes.

La puntilla del Estrecho de Ormuz

La tercera serpiente que ha terminado por complicar la situación fue el ataque de Estados Unidos a Irán el pasado 28 de febrero, ya que por el Estrecho de Ormuz pasa el 43 % de las exportaciones mundiales de urea, el 44 % del comercio global de azufre y casi el 20% del gas natural del mundo, elementos indispensables para la industria de fertilización.

De momento, los países más afectados pertenecen a zonas de Asia o África; sin embargo, el impacto en los precios ha sido global, ya que el mercado de los fertilizantes, como el de otras materias primas, es internacional.

“Tras la guerra en Irán, el precio internacional de las materias primas necesarias para fabricar fertilizantes, tales como el gas o el azufre, se ha incrementado de manera importante, fundamentalmente debido al desajuste entre la oferta y la demanda, ya que por el Estrecho de Ormuz solía circular la mitad del azufre y cerca del 20% del gas natural consumidos en el mundo”, explica la secretaria general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (ANFFE), Paloma Pérez.

El colectivo Fertilizers Europe quiere que se reconozca a estas industrias como estratégicas para la seguridad alimentaria

Plan de Acción europeo

A expensas de conocer el contenido del Plan de Acción para los Fertilizantes que presentará la Comisión Europea el 19 de mayo, la insistencia del colectivo Fertilizers Europe en que se les reconozca como una industria estratégica para la seguridad alimentaria y la convocatoria de manifestaciones por parte de los agricultores, hacen presagiar que las medidas de dicho plan no son muy halagüeñas.

“Es imprescindible diseñar medidas para garantizar en Europa la autonomía estratégica de la producción de fertilizantes, para evitar la dependencia de países terceros y para garantizar nuestra seguridad alimentaria”, insisten desde ANFFE.

El responsable en Estrategia Agroalimentaria en Plataforma Tierra de la Fundación Cajamar, Pablo Resco, cuestiona: "¿Europa debe pensar en qué eslabón de la cadena de los fertilizantes quieres depender de terceros países? ¿En la materia prima, en la energía, en el producto? La industria europea estaba basada en un mundo con el gas natural barato, y eso ya no existe", por lo que concluye que ya no se trata de un problema coyuntural, sino estructural.

La alimentación de la mitad de la población mundial depende del uso de fertilizantes sintéticos

El CBAM

Junto a los conflictos geopolíticos, las necesarias medidas ambientales contra la descarbonización y el cambio climático de Bruselas también han complicado el trabajo de la industria de fertilizantes y a su importación. “Europa grava las emisiones de carbono que se producen en la fabricación de una serie de productos altamente consumidores de energía, entre los cuales figuran los fertilizantes. Este impuesto a la fabricación puede provocar que la producción de estos bienes se trasladen a otras zonas del planeta que no tienen dichas medidas” explican desde ANFFE, y añaden “para evitarlo, la UE ha implementado el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) que se aplica a los productos importados de aquellos países que no tienen medidas similares”.

Esta tasa, que se aplica desde enero de 2026, implica un sobrecoste sobre el precio final de los fertilizantes que afecta a la rentabilidad de los agricultores. Por ello, una de las medidas solicitadas por las gentes del campo es que lo recaudado por el CBAM se destine como ayudas para la compra de abonos.

Un tractor con el equipamiento de aplicación de fertilizantes. -

Fertilizantes orgánicos

En un país como España, con una cabaña ganadera importante, ¿no se pueden suplir los fertilizantes minerales sintéticos con los orgánicos procedentes de estiércoles, digestatos u otros residuos agrarios?

Desde ANFFE indican que estos productos resultan interesantes pero su disponibilidad de nutrientes es inferior. “Hay empresas que están llevando a cabo proyectos para incorporar en sus procesos productivos algunos materiales procedentes de fuentes alternativas, pero requiere de un importante desarrollo tecnológico y grandes inversiones dirigidas a que dichos materiales puedan ser compatibles y que puedan utilizarse como materias primas complementarias en la fabricación”.

Desde la Fundación Cajamar, Pablo Resco añade: “En este nuevo escenario, las alternativas procedentes del aprovechamiento de residuos o aquellas elaboradas a partir de amoniaco verde están llamadas a ganar protagonismo. No obstante, su implantación no será inmediata, ya que sobre todo en el último caso necesitan escala, inversión y tiempo para integrarse de forma efectiva en el sistema productivo”.

Y finalmente, ambos coinciden en señalar que la alimentación de la mitad de la población mundial está en manos de los fertilizantes sintéticos.

¿Y el futuro?

El conflicto en Irán comenzó en el momento de las siembras de cereal de primavera (maíz), pero la principal duda es cuál será la situación en otoño, cuando llegue la siembras del cereal de invierno (cebada y trigo) y los agricultores precisen de más fertilizante.

La incertidumbre marca el mercado mundial y desde ANFFE apuntan que su situación depende de cuánto dure la guerra en Irán. “En la actualidad los fabricantes se están enfrentando a una situación de incertidumbre, ya que se desconoce la duración del conflicto y cuál será la futura evolución de los precios de las materias primas y energía”, apunta Paloma Pérez desde ANFFE.

No obstante, España puede considerarse una privilegiada en comparación con otros estados europeos. “Contamos con una industria nacional de fabricación de fertilizantes con suficiente capacidad de producción para suministrar la mayoría de los productos que demanda la agricultura española. Además, importamos fertilizantes de países como Egipto, Argelia o Marruecos, por lo que hasta la fecha no hemos tenido problemas de abastecimiento de fertilizantes y los agricultores han podido seguir nutriendo sus cultivos de manera regular, gracias sobre todo a los esfuerzos realizados por los fabricantes de fertilizantes”.

La incertidumbre marca el mercado mundial y desde ANFFE apuntan que su situación depende de cuánto dure la guerra en Irán 

Sin embargo, una cosa es garantizar el abastecimiento, que en España está seguro, y otro que se mantengan los precios de los fertilizantes, que estos dependen de los mercados internacionales, la situación global y de la maldita incertidumbre.

En este punto, desde ANFFE aplauden la reacción del Gobierno de España que varias semanas después del ataque a Irán publicó unas ayudas extraordinarias y temporales, dirigidas a la compra de fertilizantes para compensar el incremento de sus costes debidos al precio de los fertilizantes. “El sector de los fertilizantes nos reunimos con el ministro de Economía, Comercio y Empresa y con el de Agricultura, Pesca y Alimentación para darles a conocer la situación del sector y apoyamos que se implementaran ayudas a los agricultores para la adquisición de fertilizantes”, añaden desde ANFFE.

Ahora queda saber la propuesta de Bruselas y las medidas de ese Plan de Acción de los Fertilizantes con el que pretende frenar la crisis de un producto básico para el campo y para la seguridad alimentaria europea.