Agricultura & Alimentación

Protesta en Huesca de los sectores X y XI del canal del Flumen: “Modernización sí, pero no así”

Vecinos de Salillas y Huerto protestan en Huesca contra la modernización del canal del Flumen, que consideran impuesta y muy dañina para sus tierras.

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Los vecinos afectados por el proyecto de modernización de los sectores X y XI del canal del Flumen se han concentrado este viernes en la plaza de Cervantes de Huesca, frente a la Subdelegación del Gobierno. Durante la movilización han dado lectura a un manifiesto articulado en torno al lema “Modernización sí, pero no así”.

Esta concentración se suma a más de 16 actos oficiales de protesta celebrados en los últimos tres años ante distintas administraciones de Huesca, Aragón y del conjunto de España, además de cortes de carretera, charlas informativas y campañas de recogida de firmas. Consideran que “es demasiado tiempo y demasiadas protestas como para que ninguna entidad implicada haya tenido una voluntad real de solucionar este asunto en beneficio de todos”.

Los habitantes de Salillas y Huerto, junto con los propietarios y regantes de la A-19-20 y la propia comunidad A-19-20, insisten en que son “perjudicados” por un proyecto “impuesto unilateralmente” y cuya ejecución “no es necesaria” al “existir alternativas menos perjudiciales” que, aseguran, aceptarían.

Recuerdan que, hasta hace unos meses, solo podían intuir el “destrozo” que se iba a causar en sus localidades al revisar la documentación técnica, pero ahora, con las obras ya en plena ejecución, afirman que “la realidad es mucho peor de lo que pensaban”, al tratarse de “un proyecto de gran envergadura sin evaluación ambiental que se ha ido modificando sobre la marcha en plena ejecución con la mentalidad de que tienen permiso absoluto”.

Subrayan que “de la teoría de que se pretendía construir dos grandes balsas al lado del pueblo de Salillas, en terrenos de regadío por aspersión junto al río Guatizalema y doce kilómetros de tubería doble por todo el regadío en Salillas y Huerto, se ha pasado a ver como desde los miradores de Salillas no se ve otra cosa que balsas, y de como el hecho de que pasen las tuberías por una parcela significa que esa parcela se devalúa sin remedio, igual que si pasara una autovía por la misma y luego la desmantelaran”.

Lectura del manifiesto

El presidente de la comunidad de regantes A-19-20, Miguel Bergua, ha sido el encargado de leer el manifiesto. Ha comenzado situando el conflicto y recordando que “después de más de tres años de oposición, hoy las obras ya están en marcha, y eso marca un punto de no retorno, porque ahora ya no hablamos de proyectos ni de promesas, sino de máquinas entrando en nuestras tierras, de zanjas abiertas, de campos atravesados y de un daño que ya es irreversible”.

En el texto se remarca que “el impacto de este proyecto sobre Salillas y Huerto es enorme, con balsas gigantescas, tuberías atravesando regadíos productivos, tierras dañadas, paisaje destruido y fincas que pierden su valor” y “todo ello concentrado en pueblos que no son los beneficiarios del proyecto, pero sí quienes pagan el precio”. Por ello sostienen que “esto no es solidaridad entre regantes, esto no es progreso, esto es imponer un beneficio privado a costa del territorio ajeno”.

Los firmantes del manifiesto insisten en que existen otras soluciones y que hay alternativas que “nunca han tenido voluntad de estudiarlas en serio, no porque no fueran posibles, sino porque no convenían a quienes impulsan el proyecto”.

Además denuncian que “hoy comprobamos, además, que el proyecto se está modificando sobre la marcha durante la ejecución, sin explicaciones claras y sin controles visibles”. Lamentan que “da la sensación de que aquí todo vale con tal de terminar a tiempo para poder cobrar la subvención”, ha añadido Bergua.

Los afectados califican la situación de “un abuso de poder” y de “demostración de cómo se toman decisiones desde despachos lejanos por motivos oscuros y se ejecutan sobre el terreno esperando que los pueblos se callen y se resignen”. A su juicio, “es el desprecio al medio rural convertido en obras públicas”.

Mientras tanto, los procedimientos judiciales siguen su curso. En el manifiesto se recuerda que “hay procedimientos abiertos en la Audiencia Nacional y en el Tribunal Supremo, no hay medidas cautelares, pero eso no convierte a este proyecto en justo ni en legal. Aun así, se ha decidido seguir adelante, correr, meter máquinas y generar un daño que luego será muy difícil, o imposible, de deshacer”.