Susinos ve un buen porvenir para el campo cántabro tras un récord de solicitudes de ayudas

Susinos destaca el récord de solicitudes de ayudas agrarias en Cantabria y pone como ejemplo el proyecto ovino de un joven ganadero en Liébana.

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La consejera de Ganadería, María Jesús Susinos, ha pronosticado “un buen futuro para el campo” en Cantabria, al remarcar que este año las peticiones para acceder a las ayudas de primera instalación o de nuevos agricultores han sido “excepcionalmente altas”, con unos niveles que no se registraban desde 2016.

Susinos se ha desplazado a una explotación de ganado ovino en la comarca de Liébana, donde ha resaltado el papel decisivo de la juventud en la reactivación del sector primario y en la fijación de habitantes en las zonas rurales, según ha informado el Gobierno de Cantabria.

Durante el recorrido, ha podido conocer con detalle el proyecto que impulsa José Miguel Cabeza, un joven ganadero al frente de la empresa Agropecuaria San Lázaro, “ejemplo de emprendimiento, adaptación y sostenibilidad en el entorno rural”.

La consejera ha puesto en valor el empeño y la visión de futuro de iniciativas como esta que, en su opinión, “demuestran que hay futuro en el campo, y la incorporación de jóvenes al sector es fundamental para garantizar su continuidad, modernización y competitividad”.

En esta línea, ha incidido en que en los últimos años se observa un incremento constante de jóvenes que se suman a la actividad agraria y ganadera, favorecido por las medidas de apoyo, las ayudas a la incorporación y el impulso al relevo generacional. “Estamos viendo cómo cada vez más jóvenes apuestan por el medio rural como un proyecto de vida y de emprendimiento”, ha apuntado.

Un modelo de ganadería ovina adaptado al medio rural

En el caso de José Miguel Cabeza, su andadura profesional en el sector comenzó en torno a 2017, un año que fue “uno de los más importantes” en su decisión de dedicarse a la ganadería, tal y como ha remarcado.

Empezó trabajando con ganado vacuno, pero pronto comprobó las dificultades de sacar adelante en solitario una explotación de gran tamaño. “Para que fuera rentable necesitaba un número muy alto de animales y eso era difícil de controlar sin ayuda”, ha explicado.

Ante este escenario, Cabeza decidió redirigir su actividad hacia el ovino de leche, incorporando ovejas carranzanas, un sistema más manejable para una explotación atendida por una sola persona. “Buscábamos rentabilidad y vimos una oportunidad en el sector quesero de la zona”, ha señalado.

En la actualidad, dispone de cerca de 300 ovejas, de las que unas 90 están en ordeño, con dos ordeños diarios (mañana y tarde) y una producción media de alrededor de tres litros al día por animal. La leche se recoge directamente en la propia explotación por una quesería de Liébana, que elabora uno de sus quesos íntegramente con esta materia prima, lo que simplifica tanto la logística como la comercialización.