El mercado del gas natural, como el mercado eléctrico, es un mercado basado en red. Esto es, precisa de una red de transporte y de distribución para abastecer la demanda de gas del consumidor final.
Las redes tienen características de monopolio natural. Esto es, no tiene sentido duplicar la red para acomodar a los nuevos entrantes, si aquella tiene capacidad suficiente. Por ello, la liberalización del gas, esto es, la introducción de competencia se basa en el acceso de terceros reconocido y regulado a la red.
Las directrices y principios básicos de la regulación al efecto son comunes a todos los estados miembros de la Unión Europea. Así, la integración del mercado europeo de gas natural se hizo en base al denominado “gas target model”.
La integración del mercado de gas europeo está basada en la armonización de los códigos de red europeos. Tales como el reglamento de balance, el de asignación de las capacidades transfronterizas, el de tarifas por el uso de infraestructura, o el de gestión de congestiones.
Estos reglamentos armonizados posibilitan la conexión física entre los diferentes mercados “hubs” de negociación y el arbitraje de precios entre ellos. Por ejemplo, el hub ibérico es el denominado punto virtual de balance (PVB) negociado en MIBGAS PVB y el hub neerlandés normalmente usado como referencia europea de precios por su elevada liquidez es el title transfer facility (TTF). Dentro de hub se puede intercambiar el gas sin restricciones de red y sin tener en cuenta su localización física.
Es muy relevante la estabilidad regulatoria, su predictibilidad, certeza, y coherencia
En definitiva, para que el mercado de gas cumpla su función han de funcionar de manera adecuada todos los elementos de la cadena de suministro, desde el aprovisionamiento, transporte, distribución hasta el consumidor final.
En este sentido es muy relevante la estabilidad regulatoria, su predictibilidad, certeza, y coherencia. En particular, en aquellas actividades reguladas con características de monopolio natural.
Además, para que el suministro no solo sea seguro, sino que sea competitivo se requieren mercados en los que exista concurrencia, ausencia de barreras de entrada, no discriminación y transparencia.
Estos requisitos lo aportan los mercados organizados de gas voluntarios “exchanges”, tales como MIBGAS. Las transacciones bilaterales de gas “OTC”, aun siendo válidas y comúnmente empleadas, carecen de transparencia y mantienen barreras de entrada a los nuevos entrantes.
Por consiguiente, los mercados como MIBAS que dan soporte a las transferencias de titularidad de gas en los hubs correspondientes son imprescindibles para garantizar un mercado competitivo de gas.
En la actualidad, los mercados de gas atraviesan tiempos difíciles. Los desafíos son múltiples: guerra en Ucrania, conflicto de Irán con EE. UU. e Israel, transición hacia las energías sostenibles, etc.
Cabe resaltar que los tres países con mayores reservas mundiales de gas -Rusia, Irán y Catar- están directamente envueltos en estos conflictos.
Sin embargo, aun en este contexto o especialmente debido al mismo, es necesario reconocer el buen funcionamiento del mercado, especialmente ante estas adversas circunstancias. Y ello, tanto desde el punto de vista de aseguramiento del suministro, como de la señal de precios proporcionada.
Por un lado, la disponibilidad de disponer de un volumen suficiente de ofertas de compra y de venta ha permitido a los actores energéticos, especialmente a los más pequeños, viabilizar la cobertura de su demanda. La lógica repercusión en la disminución de los contratos de largo plazo en tiempos de gran volatilidad se ha visto compensada por la liquidez, incluso incrementada, de los contratos a corto plazo.
Por otro lado, el mercado provee una señal de precios esencial, especialmente en tiempos de volatilidades altas. La elasticidad de la demanda juega aquí un papel relevante. Por ejemplo, la carestía en el precio del gas provocada por el conflicto de Irán y la indisponibilidad del gas natural licuado de Catar provocado por el daño en instalaciones y cierre del estrecho de Ormuz, indujo a los países asiáticos a sustituir este combustible por otro. Así, por ejemplo, Japón y Corea del Sur han levantado sus limitaciones a la producción con carbón y han maximizado su producción nuclear.
Aunque quizás la elasticidad de la demanda de gas europea no sea tan alta como la asiática por el consumo de gas para la producción de energía eléctrica, también aquí la señal de precios que proporciona el mercado es esencial.
Así, permite la integración de los mercados mediante un arbitraje de precios entre hubs. Por ejemplo, un comercializador puede comprar gas en un hub a un precio más bajo para venderlo en otro hub a un precio más alto, aprovechando la diferencia de cotización de un determinado producto.
En este sentido, es de destacar cómo debido a una cadena de valor, infraestructuras y mercado eficientes, MIBGAS PVB se ha convertido en uno de los hubs más competitivos de Europa.
Por ejemplo, en 2025 el diferencial de precios entre MIBGAS PVB y TTF (español versus neerlandés) para el producto de gas con entrega física el mes siguiente (M+1) fue el 95% de los días negativo. Esto es, que la cotización del gas en el hub español fue más competitiva que el gas centroeuropeo de referencia durante prácticamente todo el año.
Y ello, es el resultado del buen funcionamiento de toda una cadena de la que podemos sentirnos orgullosos: comercializadores, regasificadores, transportistas, distribuidores, operadores, gestores, autoridades, reguladores, supervisores, etc.
Esta cadena de valor soporta también la transición del sistema energético a un sistema medioambientalmente sostenible. De ahí, el siguiente desafío: la promoción del mercado organizado de los gases renovables. También aquí, MIBGAS espera contribuir al mismo.
sobre la firma:
Raúl Yunta Huete es presidente de MIBGAS.