Las redes sociales nos ofrecen información personalizada en función de nuestros intereses. Información que nos puede encerrar en una burbuja informativa donde solo recibimos los mensajes que coinciden con nuestra opinión, mensajes que también recibe nuestro círculo de contactos, sin posibilidad de contrastar esa información.
Esto genera el caldo de cultivo para que todo mensaje falso o manipulado, alineado con nuestro perfil, cale y se difunda rápidamente. Lo que puede provocar el rechazo a todo mensaje contrario a nuestro pensamiento y puede poner en riesgo los valores democráticos.
