Estos últimos días han sido frenéticos en lo que se refiere a la regulación de la inteligencia artificial, lo que sigue demostrando la relevancia que esta tecnología ha adquirido entre la población.
En efecto, sólo en el entorno más cercano, mientras que la OCDE actualizaba sus principios éticos sobre IA, España presentaba su nueva Estrategia nacional sobre inteligencia artificial y cerraba el plazo para presentar candidaturas a dirigir su Agencia de supervisión de la IA, el Consejo de Europa aprobaba, con fecha 17 de mayo, un convenio internacional para sentar las bases sobre las que deberán construirse las medidas que garanticen que las actividades desarrolladas durante el ciclo de vida de los sistemas de inteligencia artificial respeten y sean plenamente coherentes con los derechos fundamentales, la democracia y el estado de derecho.
