Subir los salarios de la gente, el mejor camino para reforzar la democracia

Javier Pacheco, secretario confederal de Acción Sindical y Transiciones Estratégicas de CCOO: "La macroeconomía crece, pero la microeconomía estanca la distribución de la renta en perjuicio de millones de personas"

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Javier Pacheco es secretario confederal de Acción Sindical y Transiciones Estratégicas de CCOO

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En el inicio de año tenemos la oportunidad de analizar todos los indicadores económicos que se publican por diferentes vías, sobre el año 2025, para preparar las propuestas y calcular las previsiones para este 2026: Los datos de crecimiento del PIB indican que España sigue como un tiro. El tercer trimestre de 2025 revela un crecimiento del 2,8% del PIB, un dato que sitúa a nuestro país a la cabecera de los países de la UE y la OCDE.

El crecimiento de los beneficios brutos empresariales del tercer trimestre de 2025 es de un 13,9%, rompiendo el récord de 2024, cuando alcanzó el 12,9%. Algunos sectores como el inmobiliario se dispararon en 2025 al 32,7%. No olvidemos el impacto que está teniendo el precio de la vivienda en la capacidad de la renta disponible de la mayoría de personas trabajadoras.

Otro indicador relevante para las previsiones económicas es la evolución de la inflación. En este caso podemos contar con el dato cerrado a diciembre de 2025. El IPC alcanzó el 2,7% de incremento medio el año y en diciembre un dato interanual respecto a diciembre de 2024 del 2,9%.

Y por último, la estadística de convenios colectivos publicada por el ministerio de trabajo nos muestra que el crecimiento de los salarios pactados en 2025 ha aumentado un 3,53%, recuperando poder adquisitivo sobre el IPC, pero muy lejos de las cifras de beneficios empresariales. Además no olvidemos que para calcular el IPC no se tiene en cuenta  el coste de la compra y venta de la vivienda, habiendo alcanzado los 2.153 euros por metro cuadrado en 2025.

Pero la intención de este artículo no es la de ordenar una serie de indicadores económicos, sólo contextualizar la reflexión sobre la importancia de impulsar una subida salarial ambiciosa en el año 2026 y posteriores, con el fin de corregir los desequilibrios que se están produciendo en nuestro país. La macroeconomía crece, la microeconomía estanca la distribución de la renta en perjuicio de millones de personas.

Es cierto que los últimos años los salarios han crecido por encima del Índice de Precios al Consumo (IPC) pero si descomponemos la cesta de cálculo del IPC vemos cómo los productos de consumo básicos como la alimentación o la vivienda impactan de manera mucho más grave en los salarios bajos que en los salarios medios y altos, agravando la brecha salarial entre la distribución de las rentas en nuestro país.

Esta situación también puede explicar por qué cada vez más capas de la sociedad acaban abrazando ideas populistas y reaccionarias

Es decir, quien menos gana debe hacer un sobreesfuerzo para poder acceder a los productos básicos y prescindir de algunos de ellos, absorbiendo los incrementos salariales que obtienen de mejores convenios colectivos.

Esta situación explica porque una parte importante de la población expresa desafección con el sistema, y cuestiona incluso que la democracia pueda aportar una solución a las primeras necesidades que debe cubrir cualquier persona o familia. Y también puede explicar por qué cada vez más capas de la sociedad acaban abrazando ideas populistas y reaccionarias que se presentan como una alternativa al sistema fallido de nuestra democracia.

Corregir esta situación es clave para recomponer algunos estándares democráticos en nuestro país, empezando por las clases sociales mayoritarias, como son las personas trabajadoras y aquellas que disponen de menor capacidad de renta, como pueden ser mujeres pensionistas, viudas o parados y paradas de larga duración, entre otras muchas.

Aumentar la renta disponible debe hacerse por la vía de más ingresos y menos gasto. Debe resolverse por mayores salarios, pensiones y prestaciones y una drástica reducción y control de precios en productos y servicios básicos como la alimentación y la vivienda.

CCOO venimos trabajando nuestras propuestas y peleándolas en los espacios de negociación en los que participamos, sea en el marco del Diálogo Social o en los convenios colectivos. Cumplir con los estándares europeos sobre salario mínimo, alcanzando el 60% del salario medio neto, ha sido la conquista de los últimos años. Garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones y reducir la brecha de género de las mujeres pensionistas es una constatación de los últimos años.

Mejorar las pensiones mínimas y no contributivas para corregir gradualmente los desequilibrios de rentas, se confirma con las últimas subidas de estas pensiones. Y la mejora de la percepción de prestaciones de desempleo para las personas en paro es una conquista de estos últimos años.

Por eso la subida salarial para 18,5 millones de personas asalariadas es fundamental en los próximos años. Mantener la tendencia de recuperación de poder adquisitivo, aumentando el ritmo de recuperación debe resolverse en la próxima negociación del Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva, el convenio de convenios, o la guía de convenios.

Garantizar las condiciones materiales de vida de la sociedad es imprescindible para ejercer con libertad los valores democráticos. Sin esta garantía, la democracia se debilita. Corregir los desequilibrios en la renta disponible de millones de personas trabajadoras y pensionistas es reforzar la democracia y en los días que vivimos, nos hace mucha falta.

SOBRE LA FIRMA: Javier Pacheco es secretario confederal de Acción Sindical y Transiciones Estratégicas de CCOO