La escena, por tan cotidiana, ya no llama nuestra atención. En cualquier local, en cualquier hogar, los dispositivos móviles son el principal compañero de juego de nuestros niños, incluso de muy corta edad. ¿Cuánto de inofensivo hay en ello? ¿Cuáles son los peligros para los menores? ¿Quiénes deben protegerlos frente a ellos?
La tecnología digital y el impacto de las redes sociales exponen a los menores a amenazas reales y riesgos desconocidos. Hace unos meses se publicó en los Estados Unidos el informe Social Media and Youth Mental Health, que constata una verdadera epidemia de salud mental infanto-juvenil asociada al uso incontrolado de dispositivos móviles.
Las nuevas formas de aprender y de relacionarse con que cuentan los menores, también los exponen al acceso a contenidos inapropiados, al uso excesivo, al acoso e incluso a nuevos modos de violencia.
«META conoce desde hace años los graves perjuicios ligados al tiempo que los jóvenes pasan en sus plataformas»
Para salvaguardar los derechos e intereses de los niños y adolescentes, responsables políticos, investigadores, empresas tecnológicas, medios de comunicación, familias y jóvenes hemos de adoptar un enfoque activo e interdisciplinar. Se requiere un esfuerzo regulatorio, sin duda, pero no será suficiente. Y ¿mientras tanto?
El pasado día 24 de octubre los fiscales generales de 41 estados de los Estados Unidos presentaron una demanda federal de responsabilidad contra META, la propietaria de Facebook e Instagram. Otro estado presentará su propia demanda federal, y ocho estados más, han reclamado ante sus propios tribunales.
«La demanda federal se asemeja, como algunos fiscales recordaron, a las planteadas contra las grandes tabaqueras»
Los fiscales generales de 50 estados americanos denuncian que META ha diseñado intencionadamente sus plataformas con características que favorecen la adicción de los menores y perjudican su normal desarrollo. Alegan que ha diseñado funciones para sus plataformas que acentúan las vulnerabilidades de los jóvenes usuarios. Entre otras, algoritmos concebidos para fomentar el uso compulsivo; funciones de comparación social; alertas incesantes; filtros visuales que provocan la dismorfia corporal de los usuarios jóvenes; presentación de contenido en formatos diseñados para dificultar la desconexión (infinite scroll).
META conoce desde hace años los graves perjuicios ligados al tiempo que los jóvenes pasan en sus plataformas. Así se desprende de los estudios internos encargados por la empresa, mantenidos en secretos hasta que un denunciante los filtró. La demanda federal se asemeja, como algunos fiscales recordaron, a las planteadas contra las grandes tabaqueras.
El pasado 30 de octubre, el Presidente Biden, con fundamento en una Ley de hace 75 años (Ley de Producción de Defensa – DPA-), dictó una Orden ejecutiva de alcance general para regular la Inteligencia Artificial (IA). Una Orden de amplio alcance, necesitada de ulteriores desarrollos en plazos breves, que contempla nuevos estándares para la seguridad, la protección y la innovación de la IA.

