Cuando en la madrugada del domingo 19 de mayo un bólido cruzó el cielo en el oeste de península ibérica a 161.000 kilómetros por hora, el sistema de defensa antiaéreo de España ni siquiera pestañeó. Su eficacia descartó desde un primer momento que se tratara de una amenaza bélica sobre la Península.
El Ejército de Aire no posee una “cúpula de hierro” como la que Israel y sus aliados exhibieron frente al ataque con misiles de Irán el pasado 15 de abril, pero sí es una de las más eficaces de Europa y es objeto de deseo por parte de Ucrania.
Su presidente, Volodímir Zelenski, volverá a insistir durante su visita oficial en la necesidad que su país tiene de los radares de defensa aérea que fabrica Indra y que hacen de España uno de los países más seguros de la OTAN.
Zelenski volverá a insistir en la necesidad que su país tiene de los radares de defensa aérea que fabrica Indra y que hacen de España uno de los países más seguros de la OTAN
Desde hace 3 años, Indra tiene el compromiso de suministrar los nuevos radares Lanza 3D, que en sus versiones fija y móvil, tienen una gran capacidad de detección a larga distancia de todo tipo de aeronaves en vuelo, incluyendo los cazas de quinta generación que incorporan las tecnologías de baja detectabilidad.
También localiza drones y misiles balísticos tácticos, además de utilizar la red 5G lo que multiplica por diez la capacidad de comunicaciones. Estas características lo convierten en un instrumento muy preciado para frenar la nueva ofensiva iniciada por Rusia en Ucrania y que, según fuentes aliadas, “avanza unos 100 metros diarios frente a los 50 que consiguieron las fuerzas ucranianas en la contraofensiva de la primavera de 2023”. Este rápido avance hace temer por la caída de centros urbanos importantes como Jarkov y otros vitales para la economía ucraniana como el estratégico puerto de Odesa en el Mar Negro.
