Ruidos en Grazalema y terremotos en Málaga: qué ocurre en el subsuelo de Andalucía durante las borrascas Marta y Leonardo

Las lluvias persistentes del temporal han coincidido con ruidos subterráneos en Grazalema y una serie de terremotos de pequeña magnitud en el sur de Málaga. Aunque la coincidencia ha generado inquietud entre vecinos, los expertos descartan, por ahora, una relación directa entre ambos fenómenos

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Miembros de la UME trabajan en labores de achique de agua en calles y vivendas de la localidad gaditana de Grazalema inundadas tras el paso de la borrasca Leonardo.   Joaquín Corchero - Europa Press

Miembros de la UME trabajan en labores de achique de agua en calles y vivendas de la localidad gaditana de Grazalema inundadas tras el paso de la borrasca Leonardo. Joaquín Corchero - Europa Press

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Las sucesivas borrascas que están azotando Andalucía han dejado imágenes poco habituales en la comunidad: acuíferos rebosando, desalojos preventivos y, en algunos puntos, ruidos y vibraciones procedentes del subsuelo que han despertado inquietud entre la población. A ello se suma una serie de terremotos de baja magnitud registrada en el sur de la provincia de Málaga en los últimos días.

La coincidencia temporal de ambos fenómenos ha alimentado preguntas inevitables: ¿están relacionados el agua acumulada bajo tierra y estos movimientos? ¿Qué está ocurriendo realmente bajo el suelo andaluz?

Grazalema: cuando el acuífero aflora a la superficie

Uno de los puntos que más atención ha concentrado es Grazalema, una localidad de unos 1.500 habitantes asentada sobre un importante acuífero. Tras semanas de lluvias continuadas, el subsuelo se ha saturado hasta el punto de que el agua ha comenzado a aflorar por suelos, paredes y zonas elevadas, un fenómeno conocido como inundación hidrogeológica.

En ese contexto, varios vecinos alertaron de “zumbidos” y ruidos sordos procedentes del terreno. Ante el riesgo de movimientos de tierra que pudieran afectar a calles o viviendas, las autoridades activaron desalojos preventivos.

Los expertos que trabajan sobre el terreno coinciden en que se trata de un episodio poco frecuente, pero compatible con zonas donde el agua subterránea alcanza niveles excepcionales.

¿De dónde salen esos ruidos bajo tierra?

La ciencia no ofrece una única explicación cerrada, pero sí varias hipótesis compatibles entre sí. Geólogos y especialistas en hidrogeología apuntan a que el movimiento masivo del agua en el subsuelo puede generar vibraciones y sonidos perceptibles en superficie.

Por un lado, el agua en circulación arrastra sedimentos, rocas y aire, lo que puede producir golpes, burbujeos y fricciones dentro de cavidades y conductos naturales. Por otro, cuando un volumen tan grande de agua se acumula bajo presión, las rocas pueden fracturarse de forma muy localizada, liberando pequeñas cantidades de energía que se perciben como temblores leves.

Se trata, en cualquier caso, de fenómenos locales, distintos de los terremotos propiamente dichos.

Terremotos en el sur de Málaga: una serie conocida por los expertos

En paralelo, la Red Sísmica Nacional ha registrado desde el 3 de febrero varios terremotos de pequeña magnitud en el sureste de la provincia de Málaga, a una profundidad aproximada de 30 kilómetros.

El último de estos movimientos, de magnitud 3, se detectó en la madrugada del sábado con epicentro en el entorno de Gaucín, dentro de la Serranía de Ronda.

Según los responsables de la Red Sísmica, este tipo de series no son inusuales en la zona y no se consideran preocupantes. De hecho, se han reforzado las estaciones de medición para analizar con mayor detalle su evolución.

¿Tienen relación las lluvias y los terremotos?

La respuesta corta, a día de hoy, es no. El Instituto Geográfico Nacional ha descartado que exista evidencia científica que permita afirmar que las lluvias recientes hayan provocado o influido en estos terremotos.

Los expertos subrayan que la profundidad a la que se han producido los movimientos, en torno a los 30 kilómetros, apunta a procesos tectónicos habituales, muy alejados del agua acumulada en los acuíferos superficiales.

La coincidencia temporal, explican, puede llevar a pensar en una relación causa-efecto, pero los datos disponibles no la sostienen. Por eso, las autoridades científicas evitan hablar de “hidrosismos” en este caso.

Qué se sabe y qué no

Lo que sí está claro es que Andalucía vive un episodio meteorológico excepcional, con suelos saturados y sistemas hidrológicos al límite. Eso explica fenómenos llamativos como los de Grazalema. Los terremotos, por su parte, entran dentro de la dinámica geológica normal del sur peninsular.

Lo que aún se investiga es el detalle fino de cómo responden determinados acuíferos a lluvias tan persistentes y qué mecanismos concretos generan los ruidos percibidos por los vecinos. Para ello, los técnicos continúan sobre el terreno.

Mientras tanto, el mensaje de los expertos es de prudencia sin alarma: observar, medir y explicar, para que el miedo no ocupe el lugar de la información.