La presidenta de las Cortes de Aragón, María Navarro, se ha visto obligada a detener durante unos cinco minutos el pleno mientras se tramitaba la comparecencia del presidente del Gobierno autonómico, Jorge Azcón. La interrupción se ha producido cuando varias personas en defensa de la enseñanza pública y contrarias a la concertación del Bachillerato han arrojado desde la tribuna de invitados numerosos panfletos sobre el hemiciclo.
Navarro ha llamado al orden a quienes protagonizaban la protesta y ha subrayado que el público está obligado a respetar las normas de la cámara, que prohíben tanto los aplausos como el lanzamiento de octavillas. “Tenemos que respetarnos todos y respetar las ideas distintas de todos los grupos; estas cosas no deben suceder y no las puedo consentir”. Finalmente, las personas que habían lanzado los panfletos han abandonado por propia voluntad la tribuna.
En su réplica, Jorge Azcón ha manifestado que es “un flaco favor que quien quiera representar a la educación lo haga con mala educación, una mala educación que debería ser no solo condenada por la Presidencia, sino por todos los diputados”, reclamando “un debate educado y respetuoso” y lamentando que el personal de limpieza haya tenido que realizar “un trabajo extra”.
Choque dialéctico en el hemiciclo
Durante el debate, la diputada popular Ana Marín ha intervenido para señalar, en referencia al portavoz de CHA, Jorge Pueyo, que un parlamentario contrario a la concertación había cursado dos másteres en la Universidad de Deusto, de titularidad privada, destacando lo que considera una contradicción en su postura.
A raíz de estas palabras, Pueyo ha solicitado la palabra a la presidenta por “falta de decoro”, acogiéndose al artículo 121 del Reglamento de la cámara. Sin embargo, María Navarro ha rechazado concedérsela al entender que, según su criterio y lo previsto en dicho precepto, no se había producido ninguna falta de decoro.
Más adelante, tras afirmar Pueyo que Azcón defiende sus “chiringuitos”, el presidente de la Comunidad le ha preguntado si acude al Parlamento “a insultar” y ha opinado que “llamar a los colegios concertados chiringuitos nos parece una falta de respeto por la que tendría que disculparse”, recordando además que “hay miles de familias aragonesas de muy diversa procedencia y naturaleza que llevan a sus hijos a esos colegios”. Pueyo ha vuelto entonces a reclamar la palabra por el artículo 121, y de nuevo Navarro se la ha denegado.