El Parlamento canario cuestiona el cerco de atún y el promotor acusa a los grupos de vivir en la “prehistoria”

El Parlamento canario cuestiona el proyecto piloto de cerco de atún mientras el promotor defiende su modernización y niega riesgos para la pesca artesanal.

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El Parlamento canario cuestiona el cerco de atún y el promotor acusa a los grupos de vivir en la “prehistoria”

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Los grupos parlamentarios de Canarias, con la única excepción de Vox, ausente en la sesión, expresaron este viernes profundas reservas sobre la conveniencia del proyecto piloto de pesca de atún con cerco en aguas del archipiélago. El debate se produjo en una comisión marcada por la tensión, en la que el administrador único de Canarias Seafood reprochó a los diputados que mantienen al sector en la “prehistoria”.

González sostuvo que el plan experimental, impulsado por la Unión Europea y el Gobierno central, constituye una “solución” ante la caída de capturas de atún en las islas, recordando que el año pasado apenas se desembarcaron 125 toneladas de un cupo superior a 500. Insistió en que no se trata de “pesca industrial”, sino de analizar el cerco como “herramienta de trabajo” ya implantada en el País Vasco, Andalucía, Murcia, Cataluña y “todo el Mediterráneo”, mientras Marruecos añadió el “problema” de haber capturado 3.800 toneladas en la última campaña.

Según defendió, “las empresas canarias estamos en desventaja ante nuestro vecino y ya no solamente ante nuestro vecino, sino también ante otras comunidades autónomas” y reclamó superar las reticencias para avanzar hacia una “explotación moderna” que, a su juicio, impulsa el desarrollo del sector pesquero. Rechazó que el proyecto suponga la “desaparición” de la pesca artesanal, pero advirtió de que tampoco desea que el archipiélago “se quede en un parque temático donde se pescaba como se pescaba hace 100 años”, recordando que en países como Noruega y Reino Unido ya se han ensayado iniciativas similares “y no hay tanto problema”.

González criticó que algunos grupos traten de “alarmar sin ninguna prueba” y aclaró que no se utilizará pienso para alimentar a los atunes, sino pelágicos pequeños procedentes de Marruecos, Mauritania, Noruega o el Cantábrico. No comparte que se pretenda excluir a Canarias de una práctica extendida en numerosos puntos del planeta, especialmente cuando el sector atraviesa dificultades, y reclamó que se permita avanzar a las empresas locales.

En su intervención recordó que “nosotros también somos parte del sector pesquero canario. Nosotros no somos una empresa noruega ni británica, somos canarios. Originarios de la Gomera, pero canarios también. Así que, por favor, no me dé lecciones de canariedad, ni me dé lecciones de que para mi tierra queremos algo que destruya nuestras costumbres y nuestra forma de ser”, replicando de forma directa al diputado nacionalista Mario Cabrera. Explicó que las capturas irán dirigidas a los mercados japonés, chino, coreano y estadounidense y que “no se toca” el suministro para Canarias, al tiempo que describió una flota atunera debilitada, reducida a seis barcos, y la necesidad de “subir el nivel de vida”.

Críticas al modelo y temor por la pesca artesanal

Raúl Acosta, portavoz del Grupo Mixto (AHI), sostuvo que el proyecto encubre “un modelo industrial encubierto que busca la rentabilidad” a costa de la pesca tradicional del archipiélago, con 250 toneladas de atún rojo y otras 250 de rabil. “Llamemos a las cosas por su nombre, 500 toneladas no es una muestra de laboratorio”, señaló, reclamando a la empresa que no recurra a la “etiqueta de científico” para “colar por la puerta atrás un modelo de negocio mercantilista de engorde que pone en riesgo el pan de los pescadores y la salud”.

Acosta recalcó que “en Canarias sabemos que el arte hace al pescador, la caña es selectiva y también socialmente justa, el cerco industrial concentra la riqueza en manos de unos pocos”. Por su parte, Melodie Mendoza (ASG) valoró el esfuerzo por obtener datos sobre la pesca del atún, pero exigió “garantías reales” acerca del impacto sobre el medio marino y sobre la economía de las cofradías.

Debate sobre identidad, sostenibilidad y modelo económico

El portavoz de NC-BC, Luis Campos, admitió que la pesca con cerco “es más rentable” que la artesanal y la definió como un modelo “mercantilista y comercial y ojo, absolutamente legítimo”, aunque advirtió de que, si Canarias apuesta por esta vía, podría perder “identidad”. Defendió que “seguimos apostando por una Canarias donde las tradiciones, los valores, la defensa de alguna de nuestras prácticas, y entre ellas en el ámbito de la pesca, la artesanal, con todo lo que conlleva, creemos que es muy, muy positivo”. Consideró el proyecto “absolutamente desproporcionado” por sus 500 toneladas de capturas y entendió como “razonable” el “miedo” que se ha extendido entre pescadores y administraciones. “Nosotros estamos convencidos que si utilizáramos el cerco y otras prácticas, sería mucho más rentable el sector de la pesca, probablemente, pero no sería nuestro sector de la pesca”, remachó.

Desde el Grupo Popular, Juan Manuel García Casañas reconoció que el proyecto piloto “preocupa a todos” dado que la pesca de atún “es muy importante” para Canarias, en especial para El Hierro, donde la modalidad artesanal ha sido un “faro”. A su juicio, cualquier desarrollo debe hacerse de forma “manera transparente y participativa” para “involucre” al conjunto de actores afectados, desde el sector artesanal hasta las organizaciones ecologistas y la ciudadanía. Defendió evaluaciones de impacto ambiental “exhaustivas” y planes de gestión con medidas de “mitigación y monitoreo” que reduzcan al mínimo las afecciones. “Creo que este puede ser un proyecto que puede ayudar a diversificar la economía, pero tenemos que garantizar la sostenibilidad de nuestros recursos marinos y el bienestar de nuestras comunidades costeras”, apuntó.

El diputado de CC, Mario Cabrera, describió la iniciativa como un “gran proyecto industrial”, reprochó a González que utilice el argumento de la pesca marroquí, como ocurrió con el debate sobre las prospecciones, y recordó que todas las cofradías del archipiélago han mostrado un rechazo unánime. Reivindicó que Canarias debe ser “punteros” en sostenibilidad y cuestionó “qué beneficios” obtienen las islas de “arrastrar esos peces, meterlos en jaulas, alimentarlos con caballas” para consumirlos una década después.

Cabrera alertó sobre las “macrogranjas marinas” porque “el agua pierde calidad, aumenta la turbidez y altera gravemente los fondos marinos”, y acusó a González de acudir al Parlamento a “contar un cuento de hadas”. Afirmó que “la pesca con cerco industrial puede parecer selectiva, pero no lo es y genera impacto, genera sobrepesca, captura de juveniles y afección a otras especies como los delfines que nadan junto a los cardúmenes”.

Desde el PSOE, Manuel Fumero reconoció que su grupo mantiene “muchas dudas” sobre el proyecto, que ha despertado “mucho malestar” en numerosos ámbitos. Planteó interrogantes sobre las consecuencias reales para la pesca artesanal y sobre la posibilidad de que, en caso de seguir adelante, las cofradías puedan incorporarse de alguna forma si así lo desean.