El Parlamento de Cantabria transforma su cafetería con 24 portadas de prensa histórica regional

El Parlamento de Cantabria rediseña su cafetería con 24 portadas de prensa histórica que muestran la evolución de la identidad cántabra entre 1820 y 1930.

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El Parlamento de Cantabria transforma su cafetería con 24 portadas de prensa histórica regional

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El Parlamento de Cantabria ha cambiado la decoración de su cafetería mediante 24 paneles que reproducen primeras páginas de cabeceras históricas de la región editadas en el siglo XIX y en el primer tercio del XX.

La nueva ambientación pone el foco en aquellas publicaciones periódicas que entre 1820 y 1930 incluyeron en su cabecera “cántabro”, “Cantabria”, “Cantábrico” o “región”.

Esta muestra se integra en el recorrido semanal de las visitas pedagógicas guiadas al Parlamento, dentro del programa “Escuela en Democracia”, y sirve para poner en valor el papel de la prensa en la construcción de las identidades colectivas, según ha señalado este lunes la Cámara regional.

La primera cabecera que incorporó “cántabro” fue el Semanario Cántabro, aparecido en 1820 tras el alzamiento liberal que restituyó la Constitución de Cádiz. La más reciente de las recogidas en los paneles es el diario La Voz de Cantabria, dirigido por José de Río Sainz “Pick” y surgido en 1927 de la unión de El Pueblo Cántabro y La Atalaya.

Uno de los fines de esta ambientación es mostrar la expansión progresiva de la semántica “cántabra” a lo largo del siglo XIX y, en especial, durante la Restauración (1875-1931), a través de publicaciones tanto ideológicas como comerciales; editadas en Santander y Torrelavega o en colonias cántabras en el exterior, como Cádiz, La Habana o Buenos Aires; de orientación tradicionalista, liberal, conservadora o republicana (unitaria o federal); y con ritmos de edición diarios, semanales o de mayor periodicidad.

En las páginas reproducidas aparecen textos de autoras como Concha Espina o Matilde de la Torre; del abogado Santiago Fuentes Pila, defendiendo en 1923 una Cantabria como región uniprovincial; así como crónicas sobre las visitas de Alfonso XII a Torrelavega y de Alfonso XIII a Santander, la muerte de Cánovas o diversos hitos, como las obras del Banco de España o del mercado de Solares.

En conjunto, tres cabeceras pertenecen al periodo 1801-1850, ocho se sitúan entre 1851-1900 y las restantes corresponden a 1901-1930. Esta distribución evidencia cómo, en convivencia generalmente tranquila y cotidiana con los términos “montañés” y “santanderino”, fue ganando peso la referencia a “cántabro” y “región”, incluso antes del final del reinado de Alfonso XIII.

Los títulos seleccionados, con su año de aparición, son: Semanario Cántabro (1820); El Cántabro, Boletín de Santander (1836); El Vigilante Cántabro (1839); Eco de Cantabria (1861); Panorama de Cantabria (1861); Revista Cántabro-Asturiana (1877); El Cántabro, de Torrelavega (1880); El Correo de Cantabria (1882); La Voz Cántabra (1892); La Región Cántabra, tradicionalista (1893); El Cantábrico (1895); Cantabria, revista de Santander (1903); El Cántabro, de Santander (1904); El Ideal Cántabro (1905); La Región Cántabra, republicano (1907); Cantabria, revista de Reinosa (1907); Revista Cántabra (1908); Cantabria, revista de Cádiz (1912); El Pueblo Cántabro (1914); sección Ecos de Cantabria en La Montaña, revista de La Habana (1915); El Magisterio Cántabro (1921); Cantabria, revista de Buenos Aires (1922); La Región (1924), y La Voz de Cantabria (1927).

La presidenta del Parlamento, María José González Revuelta, ha señalado que con esta nueva ambientación, “no solo damos más coherencia estética e histórica a un espacio tan cotidiano de encuentro, sino que sobre todo subrayamos la trascendencia del periodismo en la configuración de la identidad contemporánea de Cantabria, que es el verdadero origen de nuestro Parlamento como representante democrático de dicha comunidad”.

Además, ha remarcado “el pluralismo” de la propuesta, al reunir miradas y posturas de todo signo a lo largo de más de cien años, e incorporar también la producción de la Cantabria de la emigración, “por lo que el ánimo es inclusivo y que el usuario del espacio se sienta rodeado por una pluralidad de voces históricas, porque Cantabria se ha ido haciendo entre todos”.

“Espero que para los muchos estudiantes que nos visitan durante todo el año sea un estímulo para indagar y conocer mejor la historia de nuestra región, y fomentar así la difusión del conocimiento de nuestra tierra”, ha añadido.