La provincia de Valladolid ha consolidado una red de nueve espacios turísticos que han convertido su legado histórico y natural en una propuesta de inmersión cultural para el viajero. El objetivo es que quien se acerque a la zona no se limite a una visita rápida, sino que se adentre a fondo en la gastronomía, la cultura y la historia de Castilla.
El diputado de Empleo, Desarrollo Económico y Reto Demográfico, Roberto Migallón, ha subrayado que la institución “ha transformado el patrimonio en una experiencia viva para el viajero del siglo XXI”. Según ha indicado, la gestión provincial ha conseguido que el turismo en el territorio “no sea solo una foto de paso”, situando a Valladolid como un referente nacional del turismo de interior.
Entre los enclaves más representativos de esta red sobresale el Castillo de Peñafiel, cuya inconfundible silueta en forma de nave domina el valle del Duero. En su interior se encuentra el Museo Provincial del Vino, que actúa como eje del complejo al proponer un itinerario histórico que va desde los antiguos lagares hasta las técnicas de cata actuales para los aficionados a los caldos de la Ribera del Duero.
La oferta cultural incluye también a Urueña, distinguida como la primera Villa del Libro de España por reunir más librerías que negocios hosteleros. Este pueblo medieval, resguardado por una muralla muy bien conservada, acoge el Centro e-LEA Miguel Delibes, un espacio de 1.000 metros cuadrados dedicado por completo a impulsar la lectura y la escritura.
Dentro de la arquitectura defensiva, el Castillo de Fuensaldaña sobresale por su pasado como sede de las Cortes de Castilla y León. Hoy funciona como el llamado “Castillo de los Castillos”, un centro de interpretación que muestra la importancia de las fortalezas de la provincia mediante visitas teatralizadas ambientadas en el siglo XV.
En el ámbito de la ingeniería civil, el Canal de Castilla adquiere un papel central en Medina de Rioseco, donde los turistas pueden embarcarse en la nave Antonio de Ulloa. Junto a ello, se conserva la Fábrica de Harinas San Antonio, un complejo fabril del siglo XIX que mantiene íntegra su maquinaria original de madera.
La red se amplía a otros recursos como el Museo del Pan en Mayorga, único en su especialidad y situado en una iglesia mudéjar rehabilitada, y el Museo de las Villas Romanas en Almenara-Puras. Este último yacimiento arqueológico acerca al visitante a la vida acomodada en el medio rural durante el Bajo Imperio Romano gracias a sus espectaculares mosaicos.
La propuesta de ocio y naturaleza se completa con el C.I.N. Matallana, ubicado en un antiguo monasterio cisterciense. Este recurso se dirige de forma especial al público familiar, combinando el patrimonio monástico con actividades de recreo en el entorno natural de la provincia. A ello se suma el Centro Provincial de la Artesanía de Portillo, un complejo orientado a la promoción de los oficios tradicionales y de la producción alimentaria artesanal.
Tras repasar estos recursos, Migallón ha remarcado que la institución impulsa actividades y excursiones escolares en estos centros para favorecer el desarrollo de los municipios donde se localizan. En esta línea, ha detallado que la provincia brinda una propuesta “global” que integra patrimonio, con el Castillo de Fuensaldaña; turismo familiar, en el Valle de los Seis Sentidos y Matallana; y naturaleza, en el entorno del Canal de Castilla.
Asimismo, ha apuntado que la Diputación de Valladolid ha realizado inversiones para actualizar estas instalaciones y ajustarlas a las demandas del siglo XXI. Como ejemplo, ha citado la colocación de placas solares en el barco del Canal de Castilla, en Medina de Rioseco, y la mejora continua de las infraestructuras del Valle de los Seis Sentidos para acoger a un número creciente de familias.
Por último, Roberto Migallón ha animado a la ciudadanía a descubrir los “rincones” de la provincia de “manera tranquila” para saborear la gastronomía local y el enoturismo. Al mismo tiempo, ha defendido que la gestión coordinada de estos centros “de norte a sur y de este a oeste” permite extender la dinamización turística a todo el territorio vallisoletano.