La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha salido en defensa de la actuación de la Consejería de Sanidad ante el hantavirus, destacando el papel de Fátima Matute al frente del departamento, quien, según ha subrayado, ha estado “orientando en todo momento al Ministerio en muchas decisiones”.
Durante su intervención en el pleno de la Asamblea de Madrid de este jueves, Ayuso ha reivindicado el modelo autonómico para afrontar este tipo de situaciones. “El modelo para gestionar crisis en la Comunidad de Madrid es ser los únicos en tener un plan de preparación y respuesta a emergencias sanitarias como manda la Unión Europea”, ha sostenido, poniendo en valor que la región cuente con un protocolo específico.
La intervención de la presidenta se ha producido después de que la portavoz de la oposición en la Cámara de Vallecas, Manuela Bergerot, le pidiera una valoración sobre el funcionamiento del Servicio Madrileño de Salud (Sermas). Bergerot ha enmarcado su pregunta en la reciente actuación del Ministerio de Sanidad, que, según ha recordado, “se pusiera al frente de una emergencia internacional sanitaria que ha puesto a España como referente mundial”.
En su réplica, Ayuso ha acusado a Más Madrid de “promocionar a su jefa”, aludiendo a la ministra de Sanidad, Mónica García, y ha sugerido que el objetivo sería que “tenga un puestecillo más” en la Organización Mundial de la Saludad (OMS), “que es lo único a lo que ha estado”.
La presidenta madrileña ha negado que el Ejecutivo regional sea responsable del origen de la situación sanitaria. “Yo no soy la que tenía una peste, yo no tenía esto. Esto no es una crisis sanitaria que haya provocado este Gobierno, sino el suyo para mayor gloria de la ministra. Que un ministro que nada tiene que ver con una crisis sanitaria, llame o no, con quien estuve hablando tres minutos, y se puede demostrar (...) Si quieren quedarse con la anécdota, allá ustedes”, ha recalcado, insistiendo en que la gestión de la Comunidad de Madrid se ha ceñido a los protocolos y en que la polémica responde, a su juicio, a intereses políticos.