Israel en Eurovisión: la tensión crece dentro del festival

Viena se blinda: Protestas masivas, televisiones europeas en pie de guerra y polémicas sin fin sacuden Eurovisión 2026

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Crece la tensión por la participación de Israel en Eurovisión. Europa Press.

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Como era de prever, la participación de Israel en Eurovisión vuelve a situarse en el centro de la polémica en plena semana del festival. Las últimas jornadas han estado marcadas por nuevas críticas públicas, protestas previstas en Viena y una creciente presión de artistas y televisiones públicas europeas sobre la Unión Europea de Radiodifusión (UER).

El ambiente alrededor del certamen se ha tensado especialmente tras varias controversias surgidas durante los días previos a las semifinales. Entre ellas figura la advertencia trasladada por la UER a la televisión pública israelí KAN por vídeos relacionados con campañas de petición de voto masivo vinculadas al concurso, una situación que volvió a reactivar el debate dentro del entorno eurovisivo.

A ello se suman las protestas convocadas coincidiendo con las galas del festival y el aumento de las medidas de seguridad previstas en Viena durante los próximos días. Distintos colectivos pro palestinos, asociaciones culturales y grupos de artistas han anunciado movilizaciones para reclamar la exclusión de Israel del certamen.

En paralelo, en los últimos días, varios artistas y antiguos participantes han vuelto a firmar cartas abiertas contra la presencia israelí en el festival, mientras distintas televisiones públicas europeas mantienen la presión sobre la UER para revisar su postura.

RTVE, Islandia, Bélgica y Eslovenia

Durante los últimos meses, varias radiotelevisiones públicas europeas han cuestionado públicamente la participación israelí o han pedido abrir un debate dentro de la UER.

RTVE fue una de las cadenas que solicitó formalmente abordar la cuestión en el seno de la organización europea. La corporación española trasladó a la UER la necesidad de “abrir un debate” sobre la presencia de Israel en el festival ante la preocupación generada por la situación en Gaza y el impacto social de la polémica en distintos países europeos.

La televisión pública islandesa RÚV también confirmó que había mantenido conversaciones internas sobre la participación israelí, después de que distintos artistas y representantes culturales del país reclamaran medidas contra Israel dentro del festival.

En Bélgica, la cadena pública flamenca VRT mostró igualmente su desacuerdo con la situación y pidió revisar el debate dentro de la UER. La televisión belga ya protagonizó momentos de tensión el año pasado relacionados con la retransmisión del certamen y las protestas internas de trabajadores y comentaristas.

Otro de los casos más relevantes ha sido el de RTVSLO, la televisión pública de Eslovenia. Su dirección llegó a reclamar públicamente que la UER estudiara la exclusión de Israel y cuestionó abiertamente la diferencia de trato respecto a otros conflictos internacionales.

Artistas y exparticipantes aumentan la presión

La presión sobre la UER también ha crecido desde dentro del propio universo eurovisivo. Durante los últimos meses se han sucedido manifiestos, cartas abiertas y declaraciones públicas firmadas por músicos, antiguos representantes y artistas vinculados históricamente al certamen.

Uno de los documentos más difundidos fue la carta firmada por decenas de exparticipantes de Eurovisión reclamando la exclusión de Israel del festival y acusando a la UER de mantener una “doble vara de medir” respecto a otros países apartados anteriormente de competiciones internacionales.

A esas iniciativas se han sumado colectivos culturales europeos y plataformas de músicos que han pedido boicots o protestas coincidiendo con la celebración del concurso en Viena.

La polémica también ha tenido reflejo en redes sociales y en distintos eventos paralelos vinculados al festival, donde se han producido protestas y mensajes de rechazo relacionados con la presencia israelí.

Un debate instalado dentro del festival

La UER ha mantenido hasta ahora su decisión de permitir la participación de Israel en Eurovisión, pero el debate se ha instalado de forma permanente alrededor del certamen.

La comparación con la expulsión de Rusia tras la invasión de Ucrania ha aparecido repetidamente en muchas de las críticas dirigidas contra la organización europea. Varias televisiones públicas y artistas han cuestionado que no se hayan aplicado criterios similares en el caso israelí.

Mientras tanto, las autoridades austríacas mantienen un amplio dispositivo de seguridad ante las protestas previstas durante las semifinales y la final del festival.

Todo ello ha convertido esta edición de Eurovisión en una de las más marcadas por la tensión política y social de los últimos años, con la participación de Israel nuevamente situada en el centro de la discusión pública dentro y fuera del concurso.