El presidente de Indra, Ángel Escribano, ha lanzado un mensaje claro al conjunto del sector de defensa: colaboración, lealtad y coordinación para afrontar lo que ha definido como una “pequeña revolución industrial”.
Durante la presentación del Anuario Spain Defence and Security Industry, Escribano defendió que el contexto internacional abre una ventana estratégica para fortalecer la industria nacional, pero advirtió de que el reto no es solo invertir más, sino organizarse mejor.
“Tenemos una gran oportunidad delante. El reto más importante es cómo lo vamos a hacer y cómo nos vamos a organizar”, señaló.
Defensa, soberanía y oportunidad histórica
El mensaje del presidente de Indra no es menor. España es actualmente el noveno exportador mundial de armamento, cuando años atrás ocupaba la sexta posición. Recuperar ese terreno —subrayó— pasa por reforzar capacidades propias y asegurar que la inversión en defensa se traduzca en desarrollo industrial nacional.
Escribano insistió en que los recursos deben quedarse “en España y en Europa, pero sobre todo en la industria nacional”, en línea con el debate europeo sobre autonomía estratégica y reducción de dependencias externas.
En este contexto, Indra ha acelerado su propio plan industrial. La compañía prevé invertir cerca de 400 millones de euros en nuevas fábricas en los próximos dos o tres años, de los que ya ha ejecutado aproximadamente un tercio.
De integradores a productores de sistemas
Uno de los mensajes más relevantes fue la necesidad de que el sector evolucione hacia la producción de sistemas propios. No se trata solo de participar en grandes programas, sino de desarrollar tecnología estratégica con capacidad de exportación y valor añadido.
“La transformación estructural es increíble”, afirmó Escribano, señalando que el nuevo entorno geopolítico exige rapidez operativa, capacidad tecnológica y entregas en plazo.
El objetivo inmediato es claro: producir más, entregar a tiempo y con calidad. Pero el objetivo estructural es mayor: consolidar una industria capaz de competir en el ámbito europeo como actor principal.
Cohesión empresarial y crecimiento transversal
El presidente de Indra subrayó que hay espacio para empresas de todos los tamaños en esta nueva etapa. “Hay trabajo para todas”, defendió, apelando a una cooperación menos competitiva y más estratégica entre grandes grupos y pymes.
En la misma línea, la secretaria de Estado de Defensa, María Amparo Valcarce, insistió en que el objetivo es “crecer, crecer y crecer” para responder a las necesidades de las Fuerzas Armadas y reforzar la capacidad exportadora.
El debate ya no es si la defensa es una política industrial, sino cómo convertirla en palanca estructural de crecimiento tecnológico, territorial y de talento.
Un momento de redefinición industrial
La intervención de Escribano se produce en un momento en el que Europa acelera planes de inversión en defensa y tecnología estratégica. El desafío ahora es equilibrar urgencia operativa y desarrollo sostenible a largo plazo.
La tesis del presidente de Indra es clara: sin coordinación, no hay ecosistema fuerte; sin ecosistema fuerte, no hay soberanía industrial.
Y en el actual escenario internacional, la industria de defensa deja de ser solo un sector para convertirse en un vector central de política económica y estratégica.