La Conferencia de Seguridad de Múnich, considerada el principal foro mundial sobre defensa y geopolítica, abre su edición de 2026 con un diagnóstico poco habitual en el tono diplomático europeo. El informe previo al encuentro señala sin ambigüedades al presidente estadounidense, Donald Trump, como uno de los principales factores de desestabilización del orden de seguridad transatlántico.
Bajo el título “En destrucción”, el documento analiza la transformación del equilibrio internacional y sostiene que la etapa en la que Europa podía apoyarse sin reservas en Washington ha terminado. El mensaje es claro: los líderes europeos deben prepararse para un escenario en el que Estados Unidos actúe con prioridades propias, incluso si eso implica distanciarse de sus aliados tradicionales.
El precedente del discurso de JD Vance
La tensión no surge de la nada. En la edición de 2025, el vicepresidente estadounidense JD Vance pronunció un discurso que dejó una profunda huella en el foro. En aquel momento, criticó abiertamente la política migratoria europea, cuestionó la dependencia militar del continente y lanzó mensajes que fueron interpretados como un respaldo indirecto a fuerzas euroescépticas.
Aquella intervención marcó un punto de inflexión en el clima de la conferencia. Un año después, los organizadores parecen haber asumido que el debate ya no gira en torno a cómo preservar el statu quo, sino a cómo adaptarse a una nueva etapa de fricción estructural entre Washington y Bruselas.
Europa ante un cambio de paradigma
El informe sostiene que los gobiernos europeos han retrasado durante años la preparación de un escenario en el que Estados Unidos no sea el ancla automática de la seguridad continental. La advertencia no es solo política, sino también estratégica: la arquitectura de defensa europea necesita reforzar su capacidad propia.
En este contexto, las palabras del ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, han sido especialmente contundentes al señalar que ya no quedan reservas suficientes para seguir enviando armamento a Ucrania sin aumentar la inversión.
La discusión en Múnich no se limita al conflicto en Ucrania. También se extiende a posibles escenarios futuros, desde nuevas tensiones en Europa oriental hasta conflictos en Asia-Pacífico que podrían alterar las prioridades estadounidenses.
Recuperar la confianza, pero sin ingenuidad
El presidente de la conferencia, Wolfgang Ischinger, ha señalado que el objetivo central del encuentro será reconstruir la confianza entre ambos lados del Atlántico. Sin embargo, esa reconstrucción parte de una premisa distinta a la de años anteriores: ya no se da por sentado que la alianza funcione de manera automática.
La delegación estadounidense estará encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio, mientras que la representación española contará con el presidente Pedro Sánchez, junto a los ministros de Exteriores, José Manuel Albares y, previsiblemente, Margarita Robles, ministra de Defensa.
El foro reúne a 65 líderes mundiales y cerca de un centenar de responsables de Defensa y Exteriores. El trasfondo común es la necesidad de redefinir la relación transatlántica en un entorno donde las certezas estratégicas de las últimas décadas ya no están garantizadas