MWC26: la industria celebra la innovación mientras busca cómo monetizarla

Más allá de las cifras récord del MWC26: ¿por qué la IA y el 5G aún no se traducen en ganancias para las telecos?

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Durante cuatro días, Barcelona volvió a convertirse en el epicentro de la tecnología global. El Mobile World Congress (MWC26) reunió a 105.000 asistentes de 207 países, cerca de 2.900 expositores y más de 1.700 ponentes, confirmando el peso del evento como uno de los principales foros de debate del sector digital.

Pero más allá de los anuncios y las demostraciones tecnológicas, la edición de este año dejó una sensación compartida entre analistas y directivos: la industria avanza rápido en tecnología, pero sigue buscando cómo convertir ese avance en crecimiento real.

La inteligencia artificial impulsa la nueva fase de la industria

La inteligencia artificial fue, sin discusión, la gran protagonista del congreso. Desde modelos lingüísticos hasta robótica, la IA estuvo presente en casi todos los paneles y presentaciones. Para el sector de las telecomunicaciones, su aplicación ya está transformando la gestión de las redes, permitiendo automatizar procesos, mejorar la eficiencia operativa y reducir costes. 

Pero también quedó claro que la eficiencia por sí sola no basta. Durante varias sesiones organizadas por la GSMA, los expertos insistieron en que el verdadero desafío consiste en transformar la inteligencia artificial en nuevas fuentes de ingresos. Como resumió Peter Jarich, de GSMA Intelligence, “la industria necesita ir más allá del uso de la IA únicamente para reducir costes y comenzar a demostrar su valor en los ingresos”. En otras palabras: el crecimiento no se logra solo ahorrando.

El dilema de la rentabilidad y competitividad

Ese debate conecta directamente con una de las grandes preocupaciones del sector. Tras años de fuertes inversiones en infraestructuras —especialmente en el despliegue del 5G— las operadoras siguen enfrentándose a un dilema de rentabilidad. Las redes son cada vez más avanzadas, pero buena parte del valor económico que circula por ellas termina en manos de plataformas digitales y servicios de terceros.

Por eso, el congreso dejó una conclusión bastante clara: la eficiencia operativa ya no es suficiente para sostener el balance de las telecos. El debate ha evolucionado desde la capacidad técnica de las redes hacia la viabilidad del modelo de negocio. Los operadores, históricamente responsables de la infraestructura digital, buscan ahora cómo evitar quedar relegados a simples proveedores de conectividad.

En paralelo, no faltaron voces del sector alertaron sobre la necesidad de reforzar la competitividad tecnológica de Europa y garantizar un marco regulatorio que incentive la inversión en infraestructuras digitales, consideradas cada vez más como un elemento estratégico para el crecimiento económico y la autonomía tecnológica del continente.

Desde la patronal tecnológica DigitalES recuerdan que “la digitalización se apoya en una base muy tangible: redes, centros de datos, infraestructuras y talento tecnológico. Si queremos que la inteligencia artificial y los nuevos servicios digitales generen crecimiento y empleo en Europa, necesitamos un ecosistema que incentive la inversión en esa infraestructura crítica y que permita transformar la innovación tecnológica en prosperidad económica y social”.

Desafíos sociales y de seguridad 

La inteligencia artificial también abrió otros debates de alcance global. Uno de ellos fue la brecha lingüística de la IA. En una sesión celebrada en el escenario Turing, expertos recordaron que, de los más de 7.000 idiomas existentes en el mundo, menos de veinte cuentan actualmente con modelos de IA de alto rendimiento. Esto plantea el riesgo de que miles de millones de personas queden fuera de las oportunidades económicas y educativas que ofrece esta tecnología.

La robótica fue otro de los temas analizados. Kate Darling, investigadora y autora especializada en la relación entre humanos y máquinas, advirtió que las expectativas sobre los robots suelen ser excesivas. Según explicó, su valor real no está en imitar a las personas, sino en complementar las capacidades humanas mediante tareas específicas en las que las máquinas pueden destacar.

Junto a los debates tecnológicos, el congreso también abordó un problema cada vez más urgente para el ecosistema digital: las estafas y el fraude online. Con miles de millones de dólares perdidos cada año por suplantaciones de identidad y ataques de ingeniería social, los expertos coincidieron en que se trata de una amenaza global que exige mayor cooperación entre operadores, plataformas y autoridades. Como advirtió el director de tecnología de la GSMA, Alex Sinclair, “el fraude no conoce fronteras internacionales”.

El vigésimo aniversario del Mobile World Congress (MWC26) en Barcelona refleja el momento de transición que vive la industria. Nunca ha habido tanta capacidad tecnológica ni redes tan avanzadas, y la economía digital tiene hoy un peso mucho mayor que hace dos décadas. Sin embargo, el desafío sigue siendo el mismo: transformar ese potencial tecnológico en un modelo de negocio sostenible.