Aena defiende que el alza de 43 céntimos en tasas no amenaza al turismo

Aena defiende que el alza media de 43 céntimos por pasajero hasta 2031 es asumible, mantiene tarifas competitivas y no pone en riesgo al turismo.

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Oficina Aena AENA

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El presidente de Aena, Maurici Lucena, ha defendido que el incremento medio anual del 3,8% en las tarifas aeroportuarias previsto para el periodo 2027-2031 en el tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) “no pone en riesgo el turismo” y que, en caso de que las aerolíneas lo repercutan al billete, el efecto sobre el pasajero sería “mínimo”.

Este ajuste supone, en la práctica, un aumento aproximado de 43 céntimos por viajero.

La propuesta de DORA III detalla una senda del Ingreso Máximo Anual por Pasajero (IMAP) que arranca de una base de 10,52 euros en 2026, cifra que ha generado un IMAAJ de 11,02 euros. A partir de ese punto, el esquema plantea subidas anuales que sitúan el IMAP en 10,92 euros en 2027; 11,34 euros en 2028; 11,77 euros en 2029; 12,22 euros en 2030 y 12,69 euros en 2031, con avances que oscilan entre el 3% y el 3,85%.

Desde la compañía insisten en que esta evolución permite conservar unas tasas muy competitivas en el contexto europeo, especialmente entre los grandes hubs, y mantener el atractivo del sistema aeroportuario español tanto para las aerolíneas como para el turismo internacional.

Lucena, que ha calificado el nuevo programa de “magnífico”, sostiene que las inversiones previstas servirán para “esculpir y moldear” la red de aeropuertos españoles durante las próximas tres décadas, orientadas al interés general del país.

“Estamos hablando de una subida en promedio de 43 céntimos”, ha recordado el presidente de Aena durante la presentación del DORA III. Es “un módico precio para hacer mejores los aeropuertos de cara a los próximos años”, ha subrayado.

Impacto en el billete y liderazgo en eficiencia

En su intervención, Lucena ha puesto en contexto la cuantía del alza, vinculándola al coste final de los vuelos: “Estamos hablando de subir 43 céntimos el precio del billete si la aerolínea decide trasladarlo. No es una cifra que ponga en riesgo el turismo”, aseveró.

El directivo sostiene que la fortaleza del modelo radica en su gestión: “Aena es, con diferencia, la empresa aeroportuaria más eficiente del mundo y lo seguirá siendo en 2026”, afirmó, respondiendo así a las críticas del sector.

También defendió que los aeropuertos españoles conservarán las tasas más bajas de Europa entre las grandes infraestructuras, con ajustes más moderados en aeropuertos medianos y pequeños, donde los 43 céntimos podrían reducirse a la mitad o menos antes de aplicar incentivos. Detalló que las tarifas dependen del tamaño del aeropuerto y que el esquema de bonificaciones adicionales reforzará la competitividad de los nodos regionales.

La propuesta regulatoria contempla elevar el coste medio ponderado del capital (WACC) al 9%, frente al 6,02% fijado en 2021. Lucena argumentó que este repunte es una “traducción matemática” del nuevo escenario macroeconómico, recordando que el anterior DORA se aprobó en un contexto de tipos de interés excepcionalmente bajos por la pandemia, muy distinto al actual marco marcado por las políticas de los bancos centrales.

El gestor aeroportuario aspira a sufragar esta “fortísima ola inversora” principalmente con el flujo de caja operativo generado por la propia empresa, evitando así un endeudamiento excesivo que pueda dañar su calificación crediticia. Al mismo tiempo, Lucena remarcó que este volumen de inversión es compatible con mantener un pay-out del 80% para los accionistas.

Choque con las aerolíneas y defensa del interés general

Durante el turno de preguntas, el presidente de Aena se distanció de la posición de aerolíneas como Ryanair, a las que reprochó una visión cortoplacista. Recordó que el gestor aeroportuario tiene el mandato legal de proteger el interés general, mientras que las compañías aéreas actúan en función de objetivos particulares.

“La planificación de infraestructuras críticas no puede depender de los caprichos o la arrogancia de una aerolínea”, sentenció Lucena, insistiendo en que Aena debe pensar en el largo plazo para evitar que los aeropuertos se conviertan en un freno al crecimiento de la economía española.

“Estamos hablando, con independencia del ruido y la furia, de subir las tarifas aeroportuarias y los billetes de avión, de promedio, 0,43 euros” por pasajero. “Estoy escuchando declaraciones hiperbólicas y pueden no subir los precios, pero estamos diciendo que construir los aeropuertos del futuro, que son imprescindibles para la economía y la movilidad de los españoles cuesta 0,43 euros por pasajero”, ha recalcado.

Lucena remarcó que Aena vela por el “interés general de España y de sus ciudadanos”, mientras que las aerolíneas “no digo que no defiendan el interés general, pero de manera indirecta. Es una gran diferencia”.