Los alcaldes de Barcelona, Juaume Collboni, de Roma, Roberto Gualtieri, y de París, Emmanuel Grégoire, al frente de la alianza 'Mayor for Housing' para situar la crisis de la vivienda en el centro de la agenda comunitaria, han planteado este jueves a Bruselas la creación de “zonas bajo presión habitacional” en todos los países de la UE, con el fin de aplicar regulaciones específicas y acceder a fondos destinados a impulsar vivienda protegida.
Esta figura, similar a las zonas tensionadas que ya funcionan en algunos Estados miembro como España, permitiría a las ciudades más afectadas por el encarecimiento residencial aprobar medidas concretas, como la regulación de los contratos temporales y de los pisos turísticos, además de optar a financiación europea con criterios ajustados a la realidad de cada territorio.
Collboni ha destacado en una rueda de prensa tras reunirse en Bruselas, junto a sus homólogos de Roma y París, con la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, que la declaración de “zonas bajo presión habitacional” a escala comunitaria podría tener un “impacto transformador” en la puesta en marcha de políticas dirigidas a afrontar el problema de acceso a la vivienda.
“Estamos convencidos de que la designación de estas zonas con carácter europeo puede resultar transformadora”, ha afirmado el alcalde barcelonés, que ha señalado tres condiciones clave: que se adapte a la realidad de cada ciudad, que no se limite únicamente a la regulación de los alquileres de corta duración y que los criterios se definan mediante un diálogo estructurado con las autoridades locales.
Según Collboni, la declaración de zonas bajo presión habitacional debe servir para habilitar regulaciones como la de los contratos temporales o los pisos turísticos, “que son excepcionales y temporales en la medida en que dure esa crisis habitacional”, así como para establecer qué requisitos deberán cumplir las ciudades para acceder a los fondos europeos.
“Lo que estamos reivindicando las ciudades es que lo que queremos son los instrumentos regulatorios o presupuestarios para luego poderlos adaptar a nuestras ciudades, si es que políticamente o democráticamente así lo acuerdan las ciudades”, ha remarcado el alcalde de la ciudad condal.
MÁS FINANCIACIÓN Y FRENO A LA ESPECULACIÓN
El alcalde de Roma ha recalcado la urgencia de asegurar una financiación suficiente para que las políticas de vivienda sean realmente efectivas, y ha aprovechado el debate sobre el próximo marco financiero plurianual para exigir que la vivienda disponga de un “marco de referencia acotado y obligatorio” dentro del presupuesto de la Unión Europea.
Gualtieri ha defendido además que Europa reserve partidas específicas para vivienda, subrayando que no se trata únicamente de dar respuesta a una necesidad social, sino también de una inversión que “fomenta la competitividad y apoya la movilidad laboral”.
El regidor de París, Emmanuel Grégoire, ha centrado su intervención en la lucha contra la especulación inmobiliaria, a la que ha descrito como “factor estructural de exclusión”, y ha alertado de que procesos como la financialización, la concentración de la propiedad o la existencia de viviendas vacías reducen la oferta disponible y empujan los precios al alza.
Grégoire ha solicitado que se otorgue a los alcaldes la capacidad de prohibir los alquileres turísticos de corta duración, especialmente en los cascos urbanos más tensionados, y de aplicar impuestos específicos para intervenir sobre el mercado inmobiliario.
El alcalde parisino ha abordado igualmente el aumento del sinhogarismo, al que ha calificado como “un problema creciente en todas las ciudades europeas”, y ha reclamado a la Comisión Europea que respalde a las administraciones locales para afrontar las “brechas estructurales” entre unas necesidades en expansión y unos recursos públicos cada vez más limitados.