El Ejecutivo de Brasil está ultimando la publicación de un decreto destinado a ordenar y detallar el uso de las salvaguardas incluidas en los acuerdos comerciales suscritos por el país, con el objetivo de proteger la producción nacional. Así lo adelantó el ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Geraldo Alckmin, durante la apertura de la 35ª Fiesta Nacional de la Uva y Feria Agroindustrial.
La futura norma se aplicará tanto a los acuerdos comerciales ya vigentes como a los que se firmen en adelante, y pretende aportar más transparencia, previsibilidad y seguridad jurídica a los procedimientos necesarios para poner en marcha las salvaguardas bilaterales.
Con este marco, el Gobierno contará con instrumentos para suspender de forma puntual la aplicación de un acuerdo en relación con un producto concreto, protegiendo así a los fabricantes brasileños cuando se produzca un incremento brusco de las importaciones que provoque “graves perjuicios” en los sectores afectados.
Entre los mecanismos previstos para activar estas salvaguardas figuran la fijación de contingentes de importación, la suspensión temporal de la rebaja de aranceles o el retorno al nivel impositivo previo a la entrada en vigor del acuerdo.
“El presidente Lula regulará la salvaguardia por decreto. Así, se puede abordar ese problema adoptando una medida de restricción comercial para ese artículo. Si hay un aumento significativo de las importaciones, la salvaguardia se puede activar de inmediato”, afirmó Alckmin.
El bloque Mercosur, del que forman parte Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, ha cerrado en los últimos años acuerdos con Singapur en 2023, con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés) en 2025 y con la Unión Europea en enero de 2026.
Como resultado de estos pactos, la parte del comercio exterior brasileño cubierta por preferencias comerciales se ha duplicado, al pasar del 12% al 31,2% actual.