La Comisión Europea ha advertido este martes de que el planeta se enfrenta a la que podría convertirse en “la crisis energética más grave de la historia” y ha adelantado que la Unión Europea ya trabaja con distintos escenarios de escasez, en particular de queroseno, aunque por ahora —remarca— no se han detectado incidencias en el suministro.
El comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, lo ha explicado en una rueda de prensa en Bruselas tras el diálogo energético de alto nivel entre la UE y Moldavia, destacando la urgencia de reforzar la seguridad de abastecimiento dentro del bloque ante una coyuntura que considera sin precedentes y que está poniendo a prueba “la resiliencia de nuestras economías, nuestras sociedades y nuestras alianzas”.
Aunque, según Jorgensen, el bloque comunitario todavía no sufre interrupciones en los flujos energéticos a causa del bloqueo del estrecho de Ormuz, ha avisado de que “puede ocurrir”, motivo por el que Bruselas ya se está “preparando” ante un eventual agravamiento de la situación.
“Es demasiado pronto para decir exactamente cuándo podremos volver a una situación normal. E incluso cuando eso ocurra, creo que debemos ser bastante realistas y decir que, incluso en el mejor de los escenarios, la situación seguirá siendo bastante seria”, ha reconocido el responsable comunitario.
En este contexto, ha incidido en que la fuerte dependencia de los combustibles fósiles continúa siendo uno de los grandes puntos débiles de la Unión, recordando que, desde el estallido del conflicto en Oriente Próximo, los Estados miembro han tenido que destinar más de 30.000 millones de euros adicionales a importaciones de energía sin recibir un mayor volumen de suministro.
“La dependencia energética no es solo una cuestión económica, es también una vulnerabilidad estratégica”, ha enfatizado, al tiempo que ha reiterado que, en el corto plazo, la UE debe “gestionar los riesgos, garantizar la seguridad del abastecimiento y proteger a los ciudadanos” frente a los efectos de la volatilidad de los mercados energéticos.
Con una perspectiva de medio y largo plazo, el comisario ha defendido acelerar las inversiones en interconexiones, diversificar al máximo las fuentes de energía y avanzar en la integración del mercado energético europeo para aumentar la resiliencia del sistema.
“Acelerar la transición energética y electrificar nuestras economías es la única vía sostenible para salir de la crisis actual y la mejor garantía frente a las que puedan venir”, ha concluido.