La Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) estima que las cifras de paro y afiliación del mes de abril muestran un balance favorable, en línea con la estacionalidad asociada al repunte de la actividad turística, si bien ha puesto el foco en la delicada situación que atraviesan las microempresas.
En un comunicado, Cepyme ha subrayado que las microempresas y los autónomos son los que más están sufriendo el impacto del aumento de los costes y de la inflación, lo que está reduciendo de forma notable su capacidad para generar nuevos puestos de trabajo y garantizar la continuidad de sus negocios.
A este escenario se añade otro elemento “de preocupación”, vinculado a la ausencia de relevo generacional, en un contexto en el que el 50,9% de los empleadores tiene 50 o más años y un 19,5% supera los 60 años; unos porcentajes que, según la organización, evidencian el serio riesgo de destrucción de una parte relevante del tejido productivo español si no se impulsa un entorno más propicio para la actividad empresarial, que haga atractivo mantener estas compañías.
Ante esta coyuntura, Cepyme ha reiterado la urgencia de que la normativa se diseñe teniendo en cuenta las necesidades de las pequeñas y medianas empresas, aligerando la carga burocrática y el exceso regulatorio, y evitando nuevos aumentos de costes para el tejido empresarial más expuesto, que además debe desenvolverse en un marco de elevada inestabilidad geopolítica que ya se traduce en incrementos de los costes energéticos y de producción.