China y Estados Unidos mantienen abiertas negociaciones para cerrar un nuevo esquema de aranceles que permita prolongar la tregua económica pactada en octubre en Kuala Lumpur (Malasia), alcanzada pocos días después de la visita de Estado del presidente estadounidense, Donald Trump, al gigante asiático.
“Se espera que la parte estadounidense cumpla sus compromisos y que, en el futuro, independientemente de la imposición o sustitución de aranceles a los productos chinos por cualquier motivo, el nivel de los aranceles estadounidenses a China no supere el nivel acordado en los acuerdos conjuntos alcanzados durante las conversaciones económicas y comerciales en Kuala Lumpur (Malasia)”, ha indicado un portavoz del Ministerio de Comercio chino en declaraciones recogidas por el diario 'Global Times'.
Durante el viaje de Trump a China, los equipos negociadores de ambas potencias abordaron el asunto arancelario con la intención de rebajar la guerra comercial que se intensificó el año pasado y que quedó en un punto muerto tenso tras las conversaciones celebradas en Malasia.
En los meses previos, Pekín había puesto en marcha un conjunto de restricciones a la exportación de materias primas críticas, mientras Washington amenazaba con imponer un arancel del 100% a las compras de productos chinos si no se revertían esas decisiones. Las reuniones en Kuala Lumpur frenaron esta dinámica de represalias y permitieron una reducción de los gravámenes aplicados a las mercancías procedentes de China.
A partir de ese escenario, Pekín da por hecho que el vínculo comercial con Estados Unidos estará marcado por la presencia de aranceles, y centra ahora sus esfuerzos en asegurar un marco estable y con reglas claras, en línea con lo ya pactado en Malasia.
El portavoz del Ministerio de Comercio chino ha señalado que ambos gobiernos se comprometieron a trabajar en un acuerdo recíproco destinado a mitigar el efecto de los aranceles por un importe cercano a 30.000 millones de dólares (millones de euros) para cada parte, así como a aplicar la cláusula de la “nación más favorecida” a determinados bienes considerados estratégicos.
“La implementación de este acuerdo no solo contribuiría a estabilizar y expandir el comercio bilateral entre China y Estados Unidos, sino que también serviría como referencia útil para la apertura y la cooperación globales”, ha destacado.