El fracaso oculto del cine español: 106 estrenos 'fantasmas' no superaron los 1.000 euros de taquilla

En 2022 se canalizaron 250,2 millones en ayudas al cine español, pero su recaudación por el IVA de las entradas fue de siete millones

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Imagen de una sala de cine vacía. Foto: Europa Press.

Imagen de una sala de cine vacía. Foto: Europa Press.

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Coincidiendo con la entrega de los Premios Goya al cine español, cuya ceremonia se celebra este sábado en Barcelona, el Instituto Juan de Mariana (IJM) ha publicado un estudio de análisis centrado en la evolución de este sector, al menos hasta el año 2025, detectando 13 claves. Claves, muchas de ellas económicas y razonadas desde la estadística, que podrían estar distorsionando nuestro acervo cultural cinematográfico.

Como consecuencia de este estudio, y tras recopilar los resultados, el IJM propone una serie de reformas fiscales encaminadas para mejorar el sector

Películas 'fantasma' en taquilla

Con datos procedentes de fuentes oficiales como el Ministerio de Cultura, el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), la SGAE y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), entre otros organismos, el estudio pone foco en desafíos estructurales como la cuota de pantalla, la presencia de los espectadores en los cines, el número de salas existentes, los privilegios fiscales del cine, la aportación del sector a las arcas del Estado o, por las preferencias del público, y el gusto por unos géneros u otros.  

La sobreproducción de nuestro cine nacional es otro de los puntos abordados. Para el Instituto Juan de Mariana, en España hay sobreproducción de películas, y también una extensión del fenómeno 'películas fantasma”. Cuantitativamente, el IJM observa que, entre 2016 y 2024, los estrenos nacionales han pasado de 168 a 364.

Un salto que poco tiene que ver con la recaudación. Contrariamente a lo que podría parecer -destaca el estudio en el que han participado los economistas Diego Sánchez de la Cruz y Miguel Puga-, esta ha pasado de 111,5 millones en 2016, a 85,6 millones en 2024.

A este dato se añade que, en 2025, el 87% de las películas estrenadas no superaron los 100.000 euros de taquilla. De ese porcentaje, unas 106 películas tampoco alcanzaron siquiera los 1.000 euros de ingresos por venta de entradas. De hecho, apenas 28 estrenos superaron en 2025 el umbral de los 100.000 espectadores. 

Segura, el director favorito de los españoles

El informe titulado: Más subvenciones y menos público, como la intervención pública ha distorsionado el cine español, es revelador en muchos aspectos. Uno de ellos, es sin duda la publicación del ranking de las películas españolas más vistas entre los años 1998 a 2025

De los 29 años analizados, nueve largometrajes son comedias del director y actor Santiago Segura, a las que se añaden otras seis películas del mismo género. De modo que, 15 comedias sobre 29 títulos se llevaron la mejor taquilla de esta etapa, siendo así que el 52% de la mejor taquilla se fue para la comedia.

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Relación de las películas más taquilleras del cine español, entre los años 1998 y 2024. Entre ellas, nueve títulos corresponden al director y actor Santiago Segura.

La menguada venta de entradas

En 1966, en España se vendieron 403 millones de entradas (101,1 millones para cine español). En 2024 la venta no superó los 72,9 millones en 2024 y, de esa recaudación, 13,6 millones provinieron de los estrenos nacionales. Al tiempo, la frecuencia media por las salas de cine pasó de 12,4 visitas por persona al año a, apenas 1,5. La industria no solo ha perdido volumen absoluto, sino hábito social estructural.

Entre tanto, la cuota de mercado se ha ido menguando. De hecho, la cuota del cine español ha caído del 22,3% (1966), al 17,7% (2024). Una situación que convive con el esfuerzo de supervivencia de los exhibidores. Los datos así lo demuestran. Las grandes pantallas han pasado de 7.761 (1968) a, las 3.566 actuales.

En este marco, y mientras el espectador va menos al cine, y las salas van despareciendo, se ha producido una explosión de ayudas públicas directas. Las subvenciones abonadas de forma directa por el gobierno central al sector han pasado de 19,1 millones (1994), a 61,7 millones (2014) y, a 152,9 millones en 2023. 

Deducciones en el impuesto de Sociedades

Al hilo de la polémica suscitada por las declaraciones del director de cine, Juanma Bajo Ulloa, criticando el hecho de no poder encontrar salas de cine para estrenar, porque tu película no es woke o, la discriminación profunda que hay con las ayudas, el Instituto Juan de Mariana hace acopio de los privilegios fiscales extraordinarios que se dan en el sector cinematográfico nacional.

Es el caso de las deducciones en el Impuesto de Sociedades, que pueden llegar a ofrecer descuentos del 30% hasta un máximo de 20 millones. Desde el año 2015 hasta el año 2022, está constatado que el cine ha recibido más de 310 millones en descuentos fiscales. Además, las comunidades autónomas con capacidad legislativa también están actuando en este sentido, como es el caso por ejemplo del País Vasco, donde en los últimos años ha aumentado la producción cinematográfica, con incentivos que se traducirán en 40 millones de descuentos fiscales a lo largo de 2026. Estas ventajas se complementan con un trato diferencial en el IVA (tipo reducido del 10%) o el IRPF (retenciones del 7% y posibilidad de diferir ingresos entre varios ejercicios), a lo que también se suman módulos de cotización más flexibles.

Más ayudas y menos recaudación

Otros privilegios fiscales -recoge este estudio- son: el Impuesto del 5% audiovisual, recogido en la Ley 13/2022, llamado por el IJM, el impuesto encubierto, que obliga a operadores televisivos a destinar el 5% de su facturación (que no de sus beneficios) a la producción de películas y series. En 2022, este mecanismo semi-impositivo supuso un coste regulado de 380,6 millones, de los cuales 84,1 millones fueron a la producción de cine español.

El apoyo presupuestario masivo con retorno fiscal mínimo es otro. En 2022, el sector recibió 95,5 millones en ayudas directas, pero a esta cifra hay que sumarle 70,6 millones en deducciones del Impuesto de Sociedades y otros 84,1 millones captados por el impuesto encubierto del 5% audiovisual. En definitiva, se canalizaron 250,2 millones en ayudas al cine español, pero su recaudación por IVA derivada de la venta de entradas fue de 7 millones. Por cada 1€ de IVA, el sector recibió 35€ en apoyos.

Por último, y en el apartado fiscal, otro elemento empírico escudriñado ha pasado en este caso por la correlación de Pearson, entre el número de ayudas y el volumen de espectadores es −0,003 (es decir, nula). El IJM concluye que no existe evidencia estadística de que mayores subvenciones generen mayor público (si acaso, tienen un efecto muy ligeramente contractivo en la demanda). Por tanto, el aumento del gasto no ha revertido la tendencia, sostiene este think tank.

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Lejos del cine extranjero

El cine nacional se está alejando del cine extranjero. Al menos en la recaudación. Según este informe, en 1966, por cada 1 euro de cine español se recaudaban 3,5 euros de cine extranjero. En 2024 la ratio es 1 a 4,7 (+34%). En términos reales, la recaudación de 1966 equivaldría hoy a 1.073 millones frente a 484,5 millones actuales.

El gusto del público es otro de los elementos analizados en el informe del IJM. El resultado de este estudio plasma, que los espectadores “votan con la cartera”, señalan los autores del mismo. Y su cartera indica que se decantan antes por el género del entretenimiento, y a mucha distancia por la política. La foto fija es evidente en este sentido: de los 29 años que van de 1998 a 2025, la película española más vista fue una comedia, de manera que, parece que el público premia contenidos familiares, thrillers y otros géneros alejados del “cine de tesis”, y con planteamientos más ideológicos.

Una reforma fiscal para favorecer al cine

Para el Instituto Juan de Mariana, "la reiterada impresión de sesgo ideológico, la politización que preside los grandes eventos del sector y la dependencia estructural de ayudas públicas han erosionado la legitimidad social del sector, alimentando una fractura reputacional que no se corrige ahondando en el problema con más intervención y financiación. El problema -colige el estudio de Sánchez de la Cruz y Puga- ya no es solamente económico, sino también cultural, porque existe -defienden- una desconexión entre el tipo de oferta cultural promovida desde el poder político y la demanda real del espectador español".

Tras conocer el resultado de este estudio, el IJM propone la eliminación progresiva de ayudas directas (−25% anual durante un periodo de cuatro años), combinada con el mantenimiento de incentivos fiscales como mecanismo amortiguador y capaz de orientar la producción hacia la oferta.

A largo plazo -defiende-, "una reforma fiscal integral favorecería la integración del cine en marcos impositivos más atractivos para todos los sectores, sin diferenciación. Por otro lado, si se mantiene la obligación del 5%, debe hacerse calculado a partir del beneficio, no la facturación, y permitiendo la deducción fiscal de tales inversiones. Al restaurar las señales de precios -apuesta-, encajar la oferta con la demanda, reducir la injerencia política y reconstruir dinámicas propias el mercado, el cine español puede avanzar hacia un modelo autosuficiente, competitivo y con futuro".