Coface rebaja al 2,2% el crecimiento previsto del PIB español en 2026 por el repunte de riesgos geopolíticos

Coface recorta al 2,2% el crecimiento del PIB español en 2026 y alerta de más riesgos geopolíticos, tensiones energéticas y alza de insolvencias.

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La 29ª Conferencia de Riesgo País de Coface reúne en Madrid a expertos en economía, geopolítica y comercio internacional COFACE
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La aseguradora de crédito Coface ha recortado en tres décimas su previsión de avance del Producto Interior Bruto (PIB) de España para 2026, que pasa del 2,5% calculado hace tres meses al 2,2% actual, en un contexto de mayor volatilidad y complejidad derivado de la creciente interdependencia entre la geopolítica y la economía.

Este cambio de escenario se ha dado a conocer en la 29ª edición de la Conferencia de Riesgo País de Madrid de Coface, celebrada esta mañana en colaboración con CaixaBank.

Los especialistas han subrayado que las tensiones en Oriente Medio, el encarecimiento de la energía, la fragmentación geoeconómica y el papel de potencias como Estados Unidos y China están modificando las reglas del comercio internacional y elevando los niveles de riesgo.

En conjunto, estos factores están dando lugar a un entorno más inestable y complejo para empresas e inversores, caracterizado por una mayor interdependencia entre la esfera geopolítica y la económica. En este contexto, Coface ha decidido recortar igualmente su previsión de crecimiento del PIB mundial para 2026 en tres décimas, hasta el 2,3%, frente al 2,6% proyectado en febrero.

Durante la conferencia se ha alertado también de que el deterioro del entorno económico y financiero sigue trasladándose al tejido productivo. Las proyecciones apuntan a que las insolvencias empresariales crecerán un 6% a escala global y un 2% en España en 2026, superando los niveles anteriores a la pandemia.

“Vivimos en una economía mucho más global e interconectada, donde cualquier tensión internacional acaba teniendo impacto directo en las empresas. Ante este nuevo contexto, hay que entender que el riesgo ya no consiste solo en protegerse frente a los problemas, sino en tener la capacidad de anticiparse y seguir avanzando incluso en entornos difíciles”, ha señalado el consejero delegado de Coface en España y Portugal, Guillermo Rodríguez.

En su intervención, el jefe de Macroeconomía de Coface, Bruno de Moura Fernandes, ha expuesto que la economía mundial se encuentra en una fase de vulnerabilidad creciente, condicionada por las tensiones geopolíticas, energéticas y comerciales.

El economista ha dedicado parte de su análisis a las implicaciones económicas de las tensiones en Oriente Medio y, en particular, al riesgo que supondría una interrupción prolongada del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.

Según ha explicado, un empeoramiento de la situación en esta región tendría consecuencias que irían más allá del ámbito energético, al impactar también en cadenas industriales y en sectores estratégicos como fertilizantes, transporte, automoción o tecnología.

Asimismo, ha advertido que “Europa y Asia afrontan la temporada de reposición de reservas de gas natural en un contexto de inventarios bajos y creciente competencia internacional por el suministro, lo que incrementa la presión sobre los precios y la incertidumbre empresarial”.

Riesgo de estanflación y presión sobre los márgenes empresariales

Bruno de Moura Fernandes ha puesto el foco igualmente en el aumento del riesgo de estanflación y en el deterioro de los márgenes empresariales. “Los precios de los insumos están aumentando a un ritmo considerablemente mayor que los precios de venta, lo que está ejerciendo una presión creciente sobre la rentabilidad de las compañías”, ha señalado.

A este escenario se suma un contexto internacional cada vez más marcado por las tensiones comerciales. Aunque Estados Unidos ha suavizado parte de las medidas arancelarias, el grado de protección comercial continúa en niveles máximos y sigue generando distorsiones en el comercio internacional, en los costes de las empresas y en la inflación.

El economista de Coface ha resaltado, además, el riesgo que entraña para la industria europea la creciente desconexión comercial entre Estados Unidos y China. Esta situación podría favorecer una mayor entrada de productos chinos en el mercado europeo y elevar aún más la presión competitiva sobre determinados sectores industriales del continente.