Confemetal reclama que la Ley de Aceleración Industrial de la UE se base “desde el realismo y desregularización”

Confemetal pide que la Ley de Aceleración Industrial de la UE apueste por realismo, desregulación, energía asequible y más formación técnica.

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Un trabajador durante su jornada laboral Joaquin Corchero - Europa Press

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La Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal (Confemetal) considera que la futura Ley de Aceleración Industrial puede marcar un antes y un después para la economía europea, aunque insiste en que debe construirse “desde el realismo industrial, el respeto a las cadenas de valor y la desregularización”.

En su último informe de coyuntura económica y del mercado laboral, la organización empresarial analiza la próxima Ley de Aceleración Industrial (IAA) de la Unión Europea, cuyo reglamento se encuentra actualmente en fase de redacción y que aspira a fijar el rumbo de las fábricas europeas y su competitividad a lo largo de toda la cadena de valor.

Confemetal recalca la importancia de acertar en el diseño de esta normativa para que la industria recupere peso dentro del conjunto de la producción económica del continente. A su juicio, la apuesta por la industria europea y sus cadenas de valor no puede desligarse del funcionamiento real de las cadenas de suministro actuales, por lo que lograr un equilibrio en este punto será uno de los aspectos más delicados de la negociación. “El éxito de la IAA dependerá en buena medida de su capacidad para gestionar este equilibrio”, ha subrayado.

En esta línea, la patronal del metal apunta que el concepto de “Made in Europe” resulta razonable para sectores estratégicos o infraestructuras críticas de las que dependa la seguridad europea. No obstante, alerta de que extenderlo como norma general podría disparar los costes, incrementar la burocracia y elevar el riesgo de represalias comerciales por parte de otros países.

“La clave será definir bien qué sectores, con qué criterios, con qué países equivalentes y con qué garantías de reciprocidad”, ha recalcado la organización.

Según Confemetal, una “aceleración industrial” de gran alcance solo será viable si se refuerza la inversión física en redes eléctricas, se incrementa la capacidad disponible y se impulsa la digitalización de las empresas. Asegurar el acceso a las redes, la estabilidad en los precios y la neutralidad tecnológica se considera una condición imprescindible para cualquier meta industrial o climática. “Sin energía disponible, asequible y estable, la aceleración industrial es solo retórica”, ha enfatizado.

La patronal advierte además de que la acumulación de normas se ha convertido en uno de los principales obstáculos a la inversión en Europa y mina la confianza empresarial, en especial en los proyectos industriales de gran intensidad de capital. Por ello, sostiene que el continente no precisa más reformas bienintencionadas, sino suprimir regulaciones que no aportan valor.

El tejido empresarial aboga por retirar trabas regulatorias aplicando el principio de “one in, one out” o incluso “one in, two out”, de manera que cada nueva norma simplifique o derogue una o dos disposiciones ya existentes.

En el ámbito sociolaboral, Confemetal defiende que la protección del empleo y del talento resulta esencial para sostener la viabilidad de la producción industrial a medio y largo plazo.

En este contexto, alerta de que el gran desafío reside en la falta de profesionales técnicos cualificados. Por ello, la organización considera que el empleo industrial de calidad se garantiza impulsando la inversión y promoviendo sistemas educativos diseñados junto a los agentes sociales.

En esta misma dirección, la patronal valora positivamente el refuerzo del empleo europeo frente a determinadas inversiones foráneas o frente a la posible transferencia de conocimiento derivada de ellas. Sin embargo, advierte de que estas exigencias no deben alejarse de la realidad y han de orientarse a evitar malas prácticas, sin castigar proyectos empresariales sólidos.

Confemetal plantea un impulso firme a la formación técnica y profesional, y confía en que las instituciones comunitarias definan una estrategia educativa alineada con la reindustrialización ambiciosa que se propone para Europa.

Junto con la formación inicial, la organización subraya que el aprendizaje permanente y la actualización de competencias a lo largo de toda la carrera profesional serán elementos clave para asegurar un desarrollo continuo de los trabajadores y una mejor adaptación a las necesidades productivas en un contexto de cambios tecnológicos constantes.