Delta Air Lines ha puesto en marcha esta semana una etapa clave de crecimiento en el mercado español con el estreno de dos conexiones directas con destino a Boston y Seattle.
Estos enlaces, que comienzan a operar los días 7 y 8 de mayo, suponen el programa transatlántico más ambicioso que la aerolínea estadounidense ha desplegado hasta la fecha y elevan su capacidad de competir con las compañías europeas en las rutas hacia Norteamérica.
La ruta Madrid-Boston (MAD-BOS) se ofrecerá con un vuelo diario, mientras que la conexión Barcelona-Seattle (BCN-SEA) dispondrá de tres frecuencias a la semana, concretamente los lunes, miércoles y viernes.
Con estas nuevas operaciones, la compañía consolida su posición en los dos aeropuertos con mayor tráfico de España, añadiendo estos destinos a sus enlaces ya establecidos con Nueva York-JFK y Atlanta.
“Madrid y Barcelona son puertas de entrada internacionales clave en el sur de Europa”, señaló Matt Long, Director Gerente de Delta para Europa y África.
El responsable destacó que la puesta en marcha de estas rutas no solo pretende atender la demanda de origen y destino, sino también facilitar el acceso a la red doméstica de Delta en el noreste y la costa oeste de Estados Unidos, apoyándose en sus hubs estratégicos.
APUESTA POR LA EFICIENCIA DE FLOTA Y SERVICIOS 'PREMIUM'
Para mejorar el rendimiento de estas nuevas rutas, Delta ha asignado el Airbus A330-900neo, un avión de última generación que ofrece un consumo de combustible más eficiente y una configuración con cuatro clases de servicio diferenciadas.
La hoja de ruta de la compañía pasa por atraer al pasajero de mayor poder adquisitivo mediante su producto Delta One, que incorpora suites con puertas para mayor privacidad y un servicio gastronómico diseñado por chefs de prestigio como José Andrés.
La aerolínea pretende marcar distancia en un entorno muy competitivo gracias a la conectividad a bordo, proporcionando wifi rápido y gratuito -en colaboración con T-Mobile- en todas sus cabinas de largo radio sobre el Atlántico.
Esta propuesta, unida al acceso a salas VIP exclusivas en Boston y Seattle para los clientes de clase ejecutiva, se integra en la estrategia de la empresa para afianzar la lealtad a la marca entre viajeros corporativos y de ocio de perfil premium.