El 59% del turismo del Mediterráneo sur se concentra en verano, pero la temporada baja gana peso

El turismo del Mediterráneo sur sigue muy concentrado en verano, pero la demanda en temporada baja crece y se vuelve clave para un modelo más sostenible.

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Ratio de dependencia sobre el verano DATA APPEAL MABRIAN
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El 59% de los viajeros que eligen el Mediterráneo sur se concentran en los meses de verano, si bien la demanda en temporada baja está creciendo de forma constante y se consolida como un factor decisivo para el desarrollo sostenible del turismo europeo, de acuerdo con un reciente informe de Data Appeal Mabrian.

El documento remarca que la inteligencia artificial está facilitando la detección de nuevas oportunidades para repartir mejor la demanda, aliviando la presión en los picos de afluencia y favoreciendo estrategias de gestión de destinos más equilibradas y resilientes, gracias a la ampliación y diversificación de la oferta turística durante los doce meses del año.

El informe, presentado por Emilio Inés, “tourism global director” de la compañía, en el Seasonality Summit 2026 celebrado en Rímini, examina la evolución de la demanda en temporada baja en Italia, España, Grecia, Croacia y Portugal, teniendo en cuenta patrones de estacionalidad, perfiles de viajeros, conectividad aérea, precios y factores de demanda en el Mediterráneo sur.

Entre las conclusiones principales, el estudio constata que los destinos avanzan a velocidades distintas en la lucha contra la estacionalidad. España es el mercado con menor dependencia del verano (52,8%), seguida de Portugal (54,5%) e Italia (58,7%), mientras que Grecia (72,9%) y Croacia (79,1%) siguen mostrando una fuerte concentración en el periodo estival, aunque Grecia empieza a evidenciar una cierta extensión hacia la temporada media.

El análisis recoge también la existencia de perfiles diferenciados de turistas en temporada baja. De enero a marzo predomina una demanda impulsada por parejas procedentes de países próximos que optan por alojamientos de gama media, mientras que entre octubre y diciembre destacan mercados europeos consolidados, con mayor inclinación a prolongar la temporada de sol y playa y a reservar hoteles de categoría superior.

El informe subraya, además, que los eventos en destino desempeñan un rol determinante, ya que entre el 53% y el 72% de las citas se organizan fuera de la temporada alta y entre el 58% y el 73% de la asistencia total se concentra en los meses de temporada baja.

Asimismo, el estudio pone el foco en la conectividad, el clima, los precios y la variedad de experiencias como palancas esenciales para repartir la demanda a lo largo del calendario, junto con la conveniencia de coordinar calendarios vacacionales, programación de eventos y diseño de productos turísticos.

CONECTIVIDAD AÉREA

En cuanto al transporte, la conectividad aérea en los destinos analizados continuará aumentando a finales de 2026, con 96,64 millones de asientos programados entre octubre y diciembre, lo que supone un incremento del 4,6% respecto a 2025. Se prevén aumentos en todos los mercados salvo Portugal (-2,5%), con España (+5,4%) e Italia (+4,2%) entre los avances más destacados, mientras Grecia encabeza la expansión con un 10,7%.

El informe señala igualmente que la percepción climática actúa como un elemento de ventaja competitiva, con “ventanas de oportunidad climática” en las que las condiciones meteorológicas superan las expectativas del viajero, sobre todo en Italia, España y Grecia, que disponen de dos ventanas, y en Croacia y Portugal, que suman una adicional en primavera.

De acuerdo con el análisis, Reino Unido, Alemania y Francia concentran la mayor parte de su demanda en temporada baja, con un 63%, 60% y 53% de sus viajes fuera de los meses de verano.

El factor precio resulta igualmente determinante, con descensos medios en el invierno de 2026 del 24,6% en hoteles de tres estrellas, del 22,4% en cuatro estrellas y cercanos a un tercio en cinco estrellas frente a las tarifas del verano de 2025.

El informe concluye recordando que muchas de las actividades turísticas más populares en estos destinos (culturales, de naturaleza, gastronómicas y de turismo activo) presentan una menor estacionalidad, lo que abre la posibilidad de adaptarlas para atraer visitantes durante todo el año y no solo en los meses estivales.