El 72% de los empleados sostiene que disponer de un buen líder influye “directamente” en su decisión de continuar en su empresa o plantearse una nueva oportunidad profesional, de acuerdo con el informe anual 'Claves del nuevo equilibrio laboral: tendencias y retos 2026' elaborado por Pluxee.
El estudio, difundido con motivo del Día de los Recursos Humanos, que se celebra el 20 de mayo, pone de manifiesto una brecha en las compañías, ya que únicamente el 15% de las plantillas se declara “muy satisfecho” con su líder o responsable intermedio.
En un escenario marcado por el bajo 'engagement' y por fenómenos como el absentismo y la elevada rotación, el liderazgo adquiere mayor protagonismo. Según el análisis, los aspectos más apreciados en un superior son la comunicación transparente (68%), la capacidad para motivar al equipo (62%) y la empatía y el apoyo emocional (62%), por delante de las competencias técnicas (26%) y de la flexibilidad y adaptabilidad (49%).
Percepción del liderazgo según la generación
Por grupos de edad, los datos reflejan que los empleados de la Generación Z son los más “benévolos”, ya que uno de cada cuatro otorga una calificación de 9 o 10 a sus líderes. En cambio, en el resto de generaciones este porcentaje desciende hasta una media cercana al 14%, situando a los Millennials y a la Generación X como los “más exigentes”.
Las expectativas también varían según la generación. Los Millennials dan prioridad a la comunicación transparente (73%) y a la flexibilidad y adaptabilidad (55%), mientras que la Generación Z concede a los conocimientos técnicos un 29% de importancia, por encima de los Baby Boomers (21%) y de la Generación X (24%).
“Esto sugiere que existe un margen de mejora en el liderazgo que puede tener efectos en el absentismo, la rotación y el engagement”, ha afirmado la directora de Comunicación y Marketing de Pluxee España, Miriam Martín.
En esta línea, la directiva ha concluido subrayando que la respuesta “no se encuentra solo en reforzar competencias técnicas”, puesto que en 2026 el “liderazgo humanista” se afianza como una “palanca relevante” para construir organizaciones más “comprometidas, productivas y resilientes”.