El BCE reclama acelerar la unión de los mercados financieros para sostener la prosperidad europea

El BCE alerta de que la integración financiera sigue incompleta y reclama medidas urgentes en mercados de capitales y unión bancaria para reforzar la competitividad.

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Governing Council Press Conference, Press room, ECB Main Building, Frankfurt am Main, July 18, 2024 MARIA RITA QUITADAMO/ECB

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La consolidación de unos mercados financieros plenamente integrados en la eurozona se mantiene como un elemento clave para la prosperidad, la estabilidad y la competitividad de la Unión Económica y Monetaria. Aunque desde finales de 2022 se ha registrado un avance notable, el Banco Central Europeo (BCE) considera que el potencial de integración aún está lejos de haberse explotado por completo y que, en ámbitos como el crédito bancario y los mercados de valores, el grado de integración continúa siendo relativamente reducido.

“En una era de fragmentación geopolítica, cambios tecnológicos e incertidumbre económica, garantizar que el sistema financiero de la Unión Europea sea sólido y competitivo no es solo un imperativo económico, sino una necesidad estratégica”, ha subrayado este jueves el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, durante la presentación del último informe sobre integración financiera de la zona euro.

El informe constata que, desde finales de 2022, los indicadores de integración financiera de la eurozona, tanto de precios como cuantitativos, se sitúan por encima de sus medias históricas. Este avance viene acompañado de una reducción sostenida de las primas de riesgo de redenominación y del impulso de iniciativas comunitarias como el programa Next Generation EU. Paralelamente, la actividad transfronteriza se ha intensificado en los distintos segmentos de mercado, lo que favorece una mayor diversificación del riesgo y contribuye a reforzar la resistencia del sistema financiero.

No obstante, el BCE matiza que el progreso ha sido más evidente en los mercados de deuda y en los préstamos interbancarios. Por el contrario, advierte de que “la integración del mercado de valores ha disminuido desde 2022”, con una paralización de la inversión transfronteriza en acciones dentro de la zona del euro y una inversión extranjera directa intracomunitaria en mínimos históricos. Estos elementos ponen de relieve la persistencia de obstáculos estructurales que siguen frenando la libre circulación de capitales.

El banco central remarca además que los hogares del área del euro continúan concentrando buena parte de su riqueza financiera en depósitos con escasa rentabilidad, mientras que una proporción relevante de la inversión en renta variable se dirige fuera de la Unión Europea. Este sesgo doméstico, unido a la fragmentación de los mercados, provoca un desajuste entre el elevado ahorro de la zona euro y sus necesidades de inversión, limitando el acceso a capital de riesgo para compañías innovadoras y mermando la competitividad a largo plazo.

“A pesar de los importantes avances, aún no se ha aprovechado todo el potencial de un sistema financiero profundamente integrado”, ha reconocido Guindos, quien ha alertado de que la integración de los mercados bursátiles “muestra preocupantes signos de declive desde 2022”. Estas dinámicas contrapuestas, ha indicado, evidencian la urgencia de acometer actuaciones de política económica específicas para derribar las barreras estructurales y acelerar la integración allí donde el progreso es más limitado.

“Los mercados de valores, en particular, requieren atención inmediata”, ha insistido el vicepresidente del BCE, recordando su papel esencial para impulsar la innovación, respaldar el emprendimiento y diversificar las fuentes de financiación de las empresas europeas.

Paquete de medidas para avanzar en la integración

En este contexto, Guindos ha planteado un conjunto de actuaciones orientadas a profundizar en la integración y mejorar la supervisión. Entre ellas, ha destacado la necesidad de avanzar hacia un marco normativo verdaderamente único para los mercados de capitales, con una armonización más amplia de las reglas y la conversión de directivas en reglamentos de aplicación directa en todos los Estados miembros. Este enfoque, ha señalado, permitiría reforzar la igualdad de condiciones entre países, reducir la inseguridad jurídica y dotar al sistema de una mayor coherencia.

Además, el vicepresidente del BCE ha defendido la conveniencia de un esquema de supervisión “más europeo” que refuerce la resiliencia del sistema financiero y elimine los obstáculos que todavía frenan la integración transfronteriza de los mercados de capitales.

“El paso crucial para fortalecer la competitividad de Europa y profundizar la integración financiera reside en la consolidación de un mercado bancario único donde el capital y la liquidez puedan circular libremente entre países y todos los depósitos estén protegidos por igual”, ha afirmado Guindos, subrayando que la unión bancaria debe ser tratada como una única jurisdicción europea por todas las autoridades competentes.

En esta línea, ha recalcado que la culminación de un sistema europeo de garantía de depósitos (EDIS, por sus siglas en inglés) plenamente desarrollado es un elemento esencial para completar la unión bancaria y, con ello, dar un impulso decisivo a la integración financiera en la eurozona.