El tráfico de las aerolíneas en Oriente Próximo registró en marzo un fuerte retroceso del 60,8% frente al mismo mes del año anterior, un desplome ligado al conflicto militar en la zona que ha terminado por arrastrar a la demanda internacional, la cual cayó un 0,6% en tasa interanual, de acuerdo con los últimos datos publicados por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).
Pese a este impacto negativo en los enlaces internacionales, la demanda global de transporte aéreo avanzó un 2,1% en el tercer mes del año, gracias al tirón del tráfico doméstico, que repuntó un 6,5%, con Australia, Brasil y China situándose entre los mercados internos con mayor dinamismo.
En paralelo, la capacidad aérea ofrecida en Oriente se recortó un 56,9% en marzo, mientras que el factor de ocupación se situó en el 67,8%, lo que supone 6,6 puntos porcentuales menos, un descenso condicionado por el cierre de buena parte del espacio aéreo de la región.
Frente a este escenario marcado por la guerra, las aerolíneas africanas encabezaron el crecimiento de la demanda por áreas geográficas durante marzo, con un incremento del 19,2%. Por su parte, las compañías de Latinoamérica y de Asia-Pacífico registraron avances del 12,1% y del 11,5%, respectivamente.
En el caso de Asia-Pacífico, el impulso vino determinado por el final del periodo de viajes del Año Nuevo Lunar, además de por el aumento de dos dígitos en las rutas internacionales —salvo en aquellas que enlazan con Oriente Medio—.
En Europa, el conflicto también tuvo efectos significativos: el tráfico con Asia se disparó un 29,3%, ya que los vuelos directos pasaron a reemplazar a la demanda que anteriormente transitaba por Oriente Próximo. De este modo, la demanda total en el continente europeo avanzó un 7,7% en marzo.
El impacto de la guerra alcanzó igualmente a las aerolíneas norteamericanas, donde los viajes transatlánticos aumentaron un 3,3% y la tasa de crecimiento en las conexiones entre Asia y Norteamérica se más que duplicó en comparación con el mes de febrero.