Los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de las economías del G7 han reiterado este martes en París su apuesta por reforzar la cooperación multilateral ante las amenazas que pesan sobre la economía global, advirtiendo de que la incertidumbre económica mundial "ha incrementado los riesgos para el crecimiento y la inflación" en el contexto del conflicto en Oriente Próximo.
Tras mantener "un intercambio de opiniones productivo y franco" sobre la coyuntura económica y financiera internacional en la capital francesa, sede este año del G7, los responsables económicos han destacado las tensiones que el conflicto en Oriente Próximo genera sobre las cadenas de suministro de energía, alimentos y fertilizantes, con especial impacto en los países más expuestos.
Para contener estos efectos adversos, los ministros reunidos en París consideran "imperativos" el restablecimiento rápido del tránsito libre y seguro por el estrecho de Ormuz y la búsqueda de una solución duradera al conflicto, con el objetivo de reducir la presión sobre los mercados.
Asimismo, han renovado su compromiso de seguir muy de cerca, junto con las organizaciones internacionales, las consecuencias de esta situación sobre el crecimiento mundial y las condiciones de los mercados financieros, a fin de coordinar respuestas de política económica que sean temporales, focalizadas y fiscalmente responsables, con el propósito de sostener el crecimiento, apuntalar la seguridad económica y reforzar la resiliencia.
En esta línea, los ministros de Finanzas del G7 han vuelto a respaldar la necesidad de contar con mercados de energía y de otras materias primas que funcionen de forma adecuada, estable y transparente, y que faciliten las condiciones necesarias para una correcta gestión de la oferta y la demanda a escala global.
"Hacemos un llamamiento a todos los países para que eviten las restricciones arbitrarias a las exportaciones y destacamos la importancia de unos flujos comerciales seguros", señala el comunicado difundido al término del encuentro por los titulares de Finanzas de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y la UE.
Por su parte, los gobernadores de los bancos centrales del G7 han insistido en su firme compromiso, en línea con sus respectivos mandatos, de preservar la estabilidad de precios y garantizar la solidez del sistema financiero, remarcando que la orientación de la política monetaria seguirá siendo dependiente de los datos.
"Los bancos centrales están monitoreando de cerca el impacto de las presiones sobre los precios de la energía y otras materias primas en la inflación, las expectativas inflacionarias y la actividad económica", apostillan.