El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ha reconocido un claro empeoramiento de la confianza de los inversores en el sistema energético español a raíz del apagón del 28 de abril de 2025. A su juicio, este retroceso se ha visto intensificado por “acusaciones” y “querellas personales” que han añadido tensión al clima regulatorio.
Durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, Groizard señaló que una parte de esa pérdida de confianza está ligada a los trámites administrativos habituales, “que es la defensa de los intereses de las empresas ante la Administración y la gestión del trabajo”. No obstante, incidió en que el elemento que más ha enrarecido el entorno ha sido la judicialización del debate energético.
“Luego hay acusaciones que se hacen, querellas personales denunciando a personas concretas por declaraciones que hacen en el ejercicio de su trabajo”, apuntó, aludiendo a las causas abiertas contra directivos y cargos públicos.
El responsable de Energía censuró igualmente que se hayan promovido actuaciones incluso contra la propia Administración por las pesquisas sobre el cero eléctrico, “que tenemos un par”, remarcó, advirtiendo de que este tipo de iniciativas “no casan con esos llamamientos a la confianza y a restablecer puentes”.
Ante este escenario, Groizard abogó por deslindar con claridad los ámbitos técnico y relacional en el funcionamiento del sistema energético. “Vale la pena o debería valer la pena separar lo que es el ámbito administrativo, que tienen que trabajar los técnicos, los abogados, en el ámbito de dirimir los cumplimientos en cumplimientos”, defendió, reclamando que los procedimientos se tramiten sin contaminar las relaciones entre los distintos actores.
Alertó, además, de las consecuencias que este clima puede tener sobre la cooperación entre profesionales del sector. “Que los directivos o incluso la Administración aparezcamos tirándonos los trastos a la cabeza, pues eso desde luego no ayuda”, lamentó, aludiendo al deterioro de la interlocución entre empresas y organismos públicos.
En esta línea, advirtió de que la tensión puede minar la confianza entre técnicos que tradicionalmente mantenían una comunicación directa y fluida. “Esa relación privilegiada que tenían de tú a tú, de compañeros de trabajo, aunque representan empresas distintas, se ve violada”, señaló, alertando de que uno de los mayores riesgos para cualquier organización es que “haya una cultura de miedo al fallo, de no reportar el fallo”.
Por ello, insistió en la urgencia de recomponer la colaboración entre todos los agentes del sistema eléctrico. “Sería importante separar, como digo, la parte de seguimiento de los procedimientos de tender de nuevo puentes, el trabajar juntos”, subrayó, avisando de que “si no se hace de la mano esto no es viable”.
Lecciones del apagón y expedientes de la CNMC
En relación con el apagón, Groizard sostuvo que, transcurrido más de un año desde el incidente y a la vista de los distintos informes elaborados, se han identificado como principales conclusiones “la importancia” de reforzar la supervisión y el control del sistema eléctrico, así como de mejorar la coordinación entre todos los participantes para prevenir nuevos fallos.
En este contexto, recordó que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha apreciado indicios suficientes para incoar decenas de expedientes sancionadores vinculados al suceso.
“Es importante que estemos encima todos, que cada uno cumpla lo que le toca y que cada uno cumpla lo que le toca en perfecta coordinación con los otros, porque al final el sistema eléctrico es una máquina hipercompleja que depende de que todo el mundo esté haciendo lo suyo dentro de sus parámetros, pero además bien coordinado con los otros”, concluyó.