El Ibex 35 arranca plano, atento a los resultados empresariales y a la tensión en Oriente Próximo

El Ibex 35 abre casi plano, con los inversores pendientes de resultados empresariales, la banca y la tensión geopolítica en Oriente Próximo.

1 minuto

Instalaciones del Palacio de la Bolsa de Madrid Alberto Ortega - Europa Press

Publicado

1 minuto

El Ibex 35 de la Bolsa de Madrid iniciaba la jornada de este martes prácticamente sin cambios, con los inversores muy centrados tanto en las novedades procedentes de Oriente Próximo como en la nueva tanda de resultados empresariales.

Así, el selectivo madrileño arrancaba en los 17.357,70 puntos, apenas un 0,01% por encima del cierre del lunes. Sin embargo, pocos minutos después de la campana inicial el índice se inclinaba por los descensos y cedía un 0,12%, hasta situarse en los 17.335,20 puntos.

En los compases iniciales de la sesión en la Plaza de la Lealtad, los valores más destacados al alza dentro del selectivo eran Indra (+1,36%), Telefónica (+1,36%), Acciona (+1,24%) y Acerinox (+1,07%).

En el otro extremo del índice, las correcciones más acusadas se concentraban en el sector financiero, con el Sabadell dejándose un 2,80% y Unicaja Banco un 1,66%, en ambos casos tras la presentación de sus resultados.

Junto a ellos, otros bancos del Ibex 35 también se sumaban a las caídas: Caixabank retrocedía un 0,90%, Bankinter un 0,83%, BBVA un 0,78% y el Santander un 0,72% en los primeros cruces de la sesión.

Al margen de la banca, otros componentes del selectivo que empezaban el día en rojo eran Inditex, con un descenso del 0,20%; Mapfre, que perdía un 0,15%; y ArcelorMittal, que recortaba un 0,02% en los primeros minutos de negociación.

Fuera del parqué, la atención de los inversores volvía a dirigirse a la evolución del crudo. El barril de Brent, referencia en Europa, retrocedía en torno a un 0,4% antes de la apertura de las bolsas europeas y se situaba ligeramente por debajo de los 114 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en EEUU, se abarataba un 1,5%, hasta los 104,8 dólares por barril.

En el mercado de divisas, el euro permanecía prácticamente sin cambios frente al dólar y se cambiaba por 1,1689 “billetes verdes”.