El sector gasista reclama un marco estable que asegure una rentabilidad justa para una red esencial

Sedigás y CEOE reclaman a la CNMC un marco retributivo estable para 2027-2032 tras un recorte de 2.129 millones en el actual periodo regulatorio.

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El presidente de Sedigás, Joan Batalla Matias Chiofalo - Europa Press

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El presidente de Sedigás, Joan Batalla, ha reclamado la definición de un marco retributivo “equilibrado, estable y predecible” para el próximo periodo regulatorio 2027-2032, que “dé las señales económicas oportunas” y garantice “la rentabilidad razonable” de una infraestructura “crítica” como la del sistema gasista, después de haber sufrido una reducción de 2.129 millones de euros en la retribución de sus actividades entre 2021 y 2026.

Durante una jornada organizada por la patronal gasista y CEOE, Batalla señaló que se está “en un momento crucial” para el sector, dado que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) debe fijar este año las bases del siguiente periodo regulatorio para los próximos seis años.

“No podemos caer en el equívoco de elegir o tener que elegir entre seguridad y sostenibilidad. Son las dos caras de la misma moneda y ambas son imprescindibles”, afirmó.

El presidente de Sedigás subrayó que la revisión del marco normativo no puede abordarse sin considerar las conclusiones del segundo periodo regulatorio, caracterizado por “unos impactos drásticos, de cuestiones no previstas, cuestiones no esperadas en el momento de su definición, y que han incidido de forma significativa en la viabilidad económico-financiera del conjunto de empresas”.

Recorte de 2.129 millones en el segundo periodo regulatorio

En el segundo periodo regulatorio 2021-2026, la patronal del gas calcula que la retribución de las actividades reguladas del sistema gasista se ha reducido en torno a 2.129 millones de euros, de los que unos 1.046 millones corresponderían a la distribución y unos 1.083 millones al transporte y la regasificación, lo que supone un descenso del 13,5% frente al periodo anterior.

Este ajuste se ha producido, además, en un escenario de fuerte repunte de la inflación y de los tipos de interés, “afectando notablemente” a los costes operativos y financieros de las compañías que gestionan la infraestructura gasista, según explicó Óscar Barrero, socio de Energía de PwC España.

Peajes y evolución de la demanda de gas

Barrero destacó también que, en materia de peajes, España presenta una situación singular respecto a los países de su entorno: mientras en la Unión Europea se incrementaban, en el mercado español han caído desde 2022, con una rebaja del 70% en términos nominales para los peajes industriales y del 42% para los domésticos, quedando así claramente por debajo de la media europea.

Asimismo, indicó que, a la hora de diseñar el modelo retributivo del próximo periodo regulatorio, debe tenerse en cuenta que la demanda de gas mantendrá una trayectoria positiva y superior al escenario medio utilizado por la CNMC en sus estudios.

“El escenario que nos parece más apropiado es el que denominamos PNIEC 2021-2030 objetivo, en el que se establecía que la senda podía estar en torno a los 313-315 teravatios hora (TWh) en el horizonte de los próximos seis años”, añadió, en referencia a las proyecciones más conservadoras del regulador.

Señales de inversión y estabilidad regulatoria

Por otro lado, el secretario general de CEOE, José Alberto González-Ruiz Martínez, remarcó que el marco regulatorio “en este momento toma una relevancia determinante” y apuntó que la patronal empresarial considera “fundamental” que cualquier modificación del marco tenga en cuenta “la estabilidad en las señales de inversión, la previsión normativa y una evaluación rigurosa de su impacto sobre la industria y también sobre los consumidores”.

“Solo así vamos a poder garantizar que esa transición energética se produzca sin pérdida en el tejido productivo, sin deslocalización de la actividad y preservando una necesaria estabilidad del sistema”, señaló.

González-Ruiz recordó además que la energía constituye un “factor determinante” en las decisiones de inversión empresarial. “Hablamos de política energética pero también de la industria, empleo y de un posicionamiento estratégico que está hoy en la agenda europea”, recalcó.