Enagás reclama a la CNMC que tenga en cuenta “el papel fundamental” del gas en la nueva regulación

Enagás urge a la CNMC a reconocer el papel clave del gas en el sistema y reclama un marco regulatorio claro para el hidrógeno en plena emergencia climática.

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Arturo Gonzalo, consejero delegado de Enagás EUROPA PRESS

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El consejero delegado de Enagás, Arturo Gonzalo, ha instado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a “no pierda de vista el papel fundamental” que el gas desempeña como respaldo del sistema eléctrico a la hora de diseñar la retribución de la actividad gasista para el periodo 2027-2032.

Durante su intervención en el 23º Encuentro del sector energético organizado por IESE y Deloitte, Gonzalo animó al regulador a “prestar atención a unos incentivos adecuados de extensión de la vida útil que incentive al operador a no tener que invertir en reposición de equipos cuando muchos componentes, muchos activos del sistema gasista han llegado ya al final de su vida útil regulatoria”. Recalcó que no se debe dar por hecho que la red gasista ya no requiere foco regulatorio, recordando episodios como el apagón eléctrico del 28 de abril, cuando “son infraestructuras más necesarias que nunca”.

El directivo defendió que es imprescindible asegurar una remuneración suficiente para cubrir los costes de operación y mantenimiento, junto con una “visión de perspectiva”. A este respecto, denunció la situación actual: “Es increíble que una actividad como ésta se haga sin margen y, fíjense, en el periodo en el que estamos, en el año en el que estamos, 2026, se nos siguen pagando los costes de operación y mantenimiento con los valores reales de los años 2018-2019, cuando hay una inflación acumulada desde entonces del 25%”.

Marco regulatorio del hidrógeno en España

En relación con el hidrógeno, Gonzalo consideró imprescindible culminar este año la definición del modelo regulatorio mediante la transposición del Paquete de gas descarbonizado de hidrógeno. Recordó que la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, avanzó recientemente que en los próximos meses se presentará un anteproyecto de Ley para incorporar el Paquete Europeo del Hidrógeno al ordenamiento español y crear un sistema nacional del hidrógeno y “un nuevo mercado regulado”.

Emergencia climática y oportunidad para la Península Ibérica

Por otro lado, el consejero delegado de Enagás alertó sobre la “emergencia” que supone el cambio climático y reclamó actuar con la máxima rapidez y eficacia. Señaló que la coyuntura actual obliga a acelerar las respuestas tanto desde las instituciones como desde el sector energético. Citó datos del servicio europeo Copérnico, según los cuales los años 2023, 2024 y 2025 han sido los tres primeros en los que la anomalía de temperatura global ha alcanzado el umbral de 1,5 grados, el límite fijado en el Acuerdo de París para 2050. “Es algo que tenemos ya aquí”, remarcó.

Gonzalo avisó además de que la Península Ibérica figura entre las zonas que sufrirán con mayor intensidad los efectos del calentamiento global, como demuestra el aumento de episodios meteorológicos extremos que ponen a prueba la resiliencia de las infraestructuras energéticas. Frente a este escenario, defendió que la transición energética representa una ocasión histórica para España y Portugal, apoyada en su fortaleza en generación renovable y en las “moléculas verdes”, como los biocombustibles y, en especial, el hidrógeno renovable, “que no deja de ser también electrificar, pero a través de un vector que tiene una enorme versatilidad, que tiene un carácter virtualmente inagotable y que nos va a permitir llegar a todos aquellos ámbitos del consumo”.

Como ejemplo de ese potencial, destacó los resultados de las subastas del Banco Europeo del Hidrógeno, en las que España encabeza el número de proyectos adjudicados, la capacidad de producción y los precios competitivos. A su juicio, este liderazgo coloca a la Península Ibérica en una posición estratégica para convertirse en suministrador de “homegrown energy” tanto para su tejido industrial como para reforzar la autonomía estratégica y la soberanía energética de la Unión Europea.