La secretaria de Estado de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen, reclamó este miércoles que la Unión Europea dé una respuesta “más rápida” y “más ambiciosa” para impulsar la transición energética ante la nueva crisis desencadenada por la guerra en Oriente Próximo. A su juicio, es imprescindible acelerar la electrificación, el despliegue de energías renovables y el refuerzo de las redes para disminuir la dependencia europea de la volatilidad de los combustibles fósiles.
“Tenemos que estar mejor preparados para futuras crisis. La realidad es que la autonomía, la seguridad y la prosperidad de nuestros ciudadanos, de nuestra economía y de nuestras industrias tiene que basarse en recursos propios. Por eso nuestro apoyo debe ser muy claro a la electrificación, a las energías renovables y a las redes”, señaló antes de arrancar el Consejo informal de Energía de la UE celebrado en Nicosia (Chipre).
Aagesen incidió en que Europa vuelve a estar inmersa en una “guerra fósil” que golpea a todos los Estados miembro, por lo que una parte sustancial del encuentro se centrará en debatir cómo encarar este escenario y qué tipo de reacción conjunta puede articular el bloque comunitario.
“Tenemos experiencia desde el año 2022. Ahora tenemos experiencia con lo que estamos sufriendo ahora mismo con la guerra en Irán. Necesitamos prepararnos más rápido. Tenemos que hacer algo más ambicioso y más rápido a nivel europeo. Por eso en España nuestro principal objetivo es cómo acelerar la transición energética. Creo que tenemos que poner todos los elementos sobre la mesa ahora”, insistió.
Más recursos fiscales y gravamen a las energéticas
Entre las iniciativas defendidas por España, Aagesen planteó la puesta en marcha de nuevos instrumentos financieros europeos que aceleren las inversiones en electrificación, renovables y redes eléctricas. También pidió conceder un mayor margen fiscal a los Estados miembro para respaldar este tipo de proyectos y ampliar entre seis y doce meses los plazos de ejecución de los fondos europeos de recuperación vinculados a la transición energética.
La responsable de Transición Ecológica reiteró igualmente la conveniencia de una respuesta coordinada en la UE frente a los posibles beneficios extraordinarios obtenidos por las compañías energéticas a raíz de la actual crisis geopolítica, con el fin de alcanzar un “equilibrio” entre las empresas y los consumidores e industrias que sufren el encarecimiento de la energía.
“Queremos abordar esas ganancias. Creo que es una buena propuesta. Necesitamos tener un enfoque equilibrado entre los consumidores y las industrias, que están sufriendo por esta crisis, y las empresas que probablemente están teniendo un beneficio extra en esta situación actual”, añadió.
Subrayó además que cualquier medida debe diseñarse de forma conjunta a escala europea y no limitarse a las refinerías situadas dentro de la Unión, sino abarcar también explotaciones petroleras radicadas fuera del territorio comunitario que, según advirtió, están registrando igualmente beneficios adicionales en el contexto actual.
Almacenamiento, objetivos para 2030 y ventaja competitiva de España
Otro de los puntos del orden del día del Consejo es el papel del almacenamiento energético y su integración en los mercados. En este ámbito, Aagesen recordó que España se ha fijado una meta de 22,5 gigavatios de capacidad de almacenamiento para 2030 y avanzó que el Gobierno presentará “dentro de muy poquito” un objetivo de flexibilidad alineado con las recomendaciones europeas.
La secretaria de Estado defendió que España se encuentra en una posición “más positiva” que otros socios de la UE gracias a la estrategia energética desplegada desde 2018, basada en un mix con un peso creciente de las renovables.
Detalló que, desde entonces, la potencia eólica y solar se ha incrementado un 150% en el país, lo que ha contribuido a rebajar el papel del gas en la formación del precio de la electricidad. “En 2018, el 75% de las horas estaban marcadas por el gas. En 2026, en lo que llevamos de año, es menos del 10%”, precisó.
Según explicó, esta transformación se está reflejando en precios eléctricos “competitivos” tanto para los hogares como para el tejido industrial, y reafirmó que la hoja de ruta de transición energética constituye la gran apuesta del Gobierno español.
Asimismo, puso en valor la fortaleza de España en capacidad de refino y de entrada de gas, con ocho refinerías, varias plantas regasificadoras y conexiones por gasoducto, lo que, apuntó, permite al país recibir distintos productos, procesarlos y optimizar, por ejemplo, la producción de queroseno en un momento en que otros socios europeos afrontan “tensiones adicionales”.